lunes, abril 02, 2018

IMAGINA REAFIRMA SU AUTÓNOMÍA

 por    Rufino Hernández

Las bases de la candidatura ciudadana rechazan las pretensiones de los órganos burgaleses y autonómicos de Podemos
Estaban sentados a la mesa familiar. Nadie hablaba. El  silencio cubría todas las estancias del hogar. Solamente el vaivén de cucharas y vasos rompían la quietud.
  Luis, el hijo mayor, con voz de rabia contenida, rompió la calma: “Esto de Imagina no hay quien lo entienda”
Se rompieron las compuertas que atenazaban los pensamientos. Aparecieron en cascada los comentarios que, en forma de terapia, todos comenzaron a emitir, liberándose de esta manera, de las presiones, de las inquietudes y decepciones que estaban viviendo.
Mikel, el menor de la familia, comentó:- y ahora ¿Qué digo yo a mis amigos? ¿Cómo miro a la cara a gentes en los que he confiado y hasta he llegado a querer? Se desperdigará la cuadrilla, y aparecerán los enfrentamientos personales, gentes comprometidas e ilusionadas con un cambio político en esta ciudad de Burgos y su provincia, abandonarán, volverán a meterse en su cascarón.
-Para muchos así va a ser,- respondió Luis- todos sabíamos lo difícil que era crear un movimiento ciudadano autónomo y con un muy definido sentido político desde la base, un movimiento político que conjugara las acciones en la calle con las instituciones, llevando a éstas las preocupaciones y anhelos de los vecinos. Profundizamos y nos dejamos seducir por la palabra “empoderamiento”, quisimos ser consecuentes: que los vecinos fueran los protagonistas del cambio, nos dimos un mínimo de estructura y hasta un código ético, y ahora, en un instante, parece que todo desaparece, se nos viene abajo-.
-Ya os lo decía yo-comentó Andrea, la madre,-los proyectos y las ideas eran perfectas, preciosas. Ya sabéis que siempre os he apoyado, aunque también os advertí de los problemas: de los tipos oportunistas que se aprovechan de personas de buena voluntad, de los arribistas que buscan en estos movimientos una forma de ganarse la vida, de profesionalizarse en la política; individuos que se creen los poseedores de la verdad absoluta, que tienen un sentido mesiánico de su existencia y creen que fuera de la política no hay vida.
Todo esto que siempre os he dicho es parte de esa vieja política que ellos mismos tantas veces han denunciado.
Qué poco hemos avanzado y qué torpes seguimos siendo los seres humanos. ¡Hijos, animaos! La vida termina poniendo todas las cosas en su sitio.
Juan, el padre, cabizbajo y meditabundo, escuchaba. Después de unos interminables segundos de silencio, tomó la palabra:- No podemos tirar la toalla, tenemos que ser leales con nosotros mismos y con el proyecto que entre tanta gente hemos puesto en funcionamiento, proyecto en el que creemos, al que tantos esfuerzos hemos dedicado y en el que tantos compañeros y compañeras nos hemos embarcado.
Tenemos que seguir dispuestos a continuar desbrozando el camino que hace ya más de tres años nos propusimos convertir en alameda. No tenemos prisa, porque  tampoco tenemos ambiciones personales, aunque tenemos que ser activos contra la reacción que van a llevar a cabo contra nosotros: intentarán desacreditarnos a nivel personal, porque políticamente no tienen argumentos, nos culparán  de todos los hechos que ellos han cometido y, en este camino, tendrán el apoyo del Diario de Burgos y demás medios locales e institucionales.
El tiempo nos dará la razón, debemos dejar claro que todos no somos iguales, que estamos convencidos y dispuestos a seguir esforzándonos para que este mundo, en esta ciudad de Burgos, en esta provincia de Burgos sea posible el cambio y, en este camino, Imagina sigue siendo un instrumento válido e imprescindible.
Es el momento de recordar la frase que nos decía el profesor, recordad: “no estamos vencidos, somos gentes que luchan por una causa invencible”-.
Cuando estaban en este estado de convulsión ideológica y vital, donde se mezclaban las preocupaciones con la esperanza, el escepticismo con la ilusión y el reproche con el deber, sonó el timbre de la casa.
 Era Antonio, el abuelo que, dándose cuenta del complicado momento en que había llegado, preguntó: ¿Qué celebráis con esas caras? ¿Dónde están mis nietas? Hizo un barrido por toda la sala a través de una mirada escrutadora, intentando descubrir las causas de aquel clima enrarecido, y tomó asiento en su lugar preferido.
-Las niñas se habrán entretenido, están en unos talleres que tienen  de ecología y feminismo, no creo que tarden-, contestó Andrea. Al mismo tiempo Mikel contaba al abuelo con todo detalle lo acaecido durante la cena.
Antonio, incorporándose y tomando una postura más dinámica en el asiento, con voz firme y solemne, comentó:
-Ahora hay que trabajar más duro, no podemos perder ni un minuto, ni dar ventaja a la “contra”, ni ofrecer motivos para que  el de la Rosa y Fernández Santos aplaudan con sus orejas.
 Además, ¿no veis la lucha que estamos llevando los jubilados y las mujeres? No podemos permitir que cuatro ambiciosos quieran detenernos en estos momentos tan importantes.
Chicos, continuó diciendo Juan, acercaos, démonos un abrazo, unamos nuestras fuerzas con las fortalezas de otros muchos vecinos y amigos, que las calles y las instituciones nos esperan-.
-Abuelo, así se habla- dijo Luis levantando la voz, mientras se abalanzaba hacia Antonio para darle un abrazo.


lunes, febrero 26, 2018

EL 8 DE MARZO DESDE LA CASTILLA PROFUNDA MUJER Y TRABAJO

por  Rufino Hernández
La niebla ha sido intensa, nos ha impedido la caminata matinal. Cuando cruzábamos la plaza Mayor digo a Andrés:
-          Seguro que a nuestros compañeros de tertulia no les afecta esta climatología, ya estarán en el punto de encuentro.
Efectivamente, ya tenían las mesas y sillas colocadas. Nos saludamos y tomamos asiento. El ambiente era bullicioso.
No habían terminado los comentarios y chascarrillos, cuando Ángel, dirigiéndose a Juan, le preguntó:
-          ¿Habéis preparado algún programa para este nuevo año?
Contestó Juan.
-          ¿Tú crees que vamos a hacer como los partidos políticos, que ya han comenzado la campaña electoral? Nosotros somos una tertulia y tenemos que discutir de nuestras cosas y de nuestro día a día, lo que se nos ocurra.
-          Dices bien –contestó Teo– en ese día a día que tú dices. ¿Estáis preparados para hacer los deberes hogareños el día ocho de marzo?
-          ¿Qué es eso del ocho de marzo? –Preguntó Miguel, un tanto confuso.
-          Pues, prepárate –contestó Pedro– ese día te tocará cocinar, fregar los cacharros y, con un poco de suerte, es posible que tengas que utilizar la plancha; recuerda que es el día de la mujer trabajadora.
-          Buena es mi Andrea, no me deja ni acercar a la mesa una jarra de agua, y me parece bien, es lo normal, ella es la reina de la casa, es una mujer muy hacendosa.
-          Yo pienso igual, –apostilló Miguel– esas casas son para las mujeres, no pensaréis que a estas alturas me tengo que poner el mandil.
A Juan se le notaba una profunda indignación, tomó la palabra y dijo:
-          ¿Cómo podéis decir lo que estáis diciendo? ¿Ya se os ha olvidado que vuestras mujeres iban a la vendimia, a la aceituna, a escardar, a espigar… ¿Acaso aquello era el trabajo de las mujeres? Y después os preparaban la comida, os lavaban la ropa, ¡a mano! Os zurcían los calcetines… trabajaban bastante más que vosotros. Además, ahora estamos jubilados, tendremos que repartir el trabajo de la casa.
Tomó la palabra Pedro.
-          No estoy entendiendo nada, repartir el trabajo del hogar no es cosa exclusiva del día ocho de marzo, sino de todos los días del año, las mujeres no pueden ser nuestras esclavas, se han incorporado al mundo del trabajo asalariado igual que los hombres, por ello tenemos que repartir las tareas de la casa, es lo justo; ahora, como dice Julio, estamos jubilados, una razón más para asumir estas tareas, ellas también tienen que jubilarse, les asiste el mismo derecho.
-          Te entenderías perfectamente con mis nietas y nietos, dicen lo mismo que tú. En la casa de alguno de mis hijos se reparten por semanas el fregadero, el poner la mesa, el barrer y otras tareas, no hay diferencia entre chicos y chicas. Es verdad que nosotros hemos vivido otra cultura, otras costumbres, nos cuesta adaptarnos a estos nuevos tiempos, es  verdad que tenemos que adaptarnos. –comentó Cipri, sumido en  gestos pensativos–.
Respondió Teo:
-          Yo comprendo que estas ideas que estamos defendiendo, hoy son una minoría en nuestro pueblo, cuando se enteren, nos van a llover críticas por todas las partes. Esta situación nos obliga a extender estos pensamientos igualitarios, todos tenemos que modernizarnos, fijaos a dónde estamos llegando: la asociación de mujeres del pueblo, se denomina “Amas de Casa”, ya el nombre nos traslada a tiempos pasados.
La sonora voz de Juan nos recuerda la hora. Nos levantamos, cogimos nuestras ropas, y, entre risas y bromas, nos despedimos.
Alguien dejó una palabra en el aire: Habrá que pasar por la tienda y comprar el mandil.
     
                                                                         



Marcos Mesa


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