miércoles, enero 08, 2014

DE LO VIRTUAL Y DIFERIDO

 por  Rufino Hernández

Nada es lo que parece. Recuerdo aquellas lecciones de religión en la escuela, donde nos enseñaban y adoctrinaban sobre la zarza que se encontró Moisés en la montaña: Aquella zarza ardía, se cubría de llamas, pero no se consumía.
Esta parte de la historia del pueblo de Israel fue un adelanto a lo que hoy llamamos mundo virtual, y que la señora Cospedal, en su celebérrimo discurso sobre lo diferido y lo virtual, adaptó al caso Bárcenas.
Este discurso cospedaliano parece ser que se ha hecho doctrina, y con tal éxito, que se ha colado en el mundo pepero, de tal manera, que también ha llegado a nuestra ciudad de Burgos, tomando asiento en la Casa Consistorial.
En el pleno municipal de noviembre, la señora Calleja, como alumna aventajada de esta nueva teoría filosófica, nos dio un importante discurso adaptado a un caso práctico, como debe ser: teoría y praxis. Esta señora, en un esfuerzo ímprobo, se desgañitó para demostrar la solidaridad de su concejalía y de todo el PP, con todas las personas que sufren las injusticias de los desahucios de sus viviendas; más tarde, una vez expuesto todos sus amplios saberes, y, con toda la normalidad del mundo, votó en contra de las demandas de los desahuciados.
En el mimo pleno, el Faraón LacayoII, el que no escucha, según Salinero, sacaba pecho sobre los desmanes que Valladolid ejerce sobre Burgos. Nuestro barbilampiño alcalde se refería al propuesto cierre del  aeropuerto de Villafría, omitiendo en su intervención, que son sus propios compañeros de partido los que mandan en Valladolid.
Esta forma de proceder no me extraña, todos recordamos la enorme cantidad de euros públicos gastados en la promoción del “Burgos 2016”, “Burgos capital de la cultura”, pues bien, detrás de aquellos aires de grandeza, hoy comprobamos que se estaba ocultando el cierre de bibliotecas, guarderías, y demás servicios públicos que hoy nos han usurpado.
Después vino la compra del título “Capital de la Gastronomía”; muchas alharacas, comilonas y fotogramas en la revista Plaza Mayor y otros medios publicitarios trajeron consigo este comprado título. De todas aquellas fanfarronadas y de las enormes pancartas colgadas en las balconadas del Ayuntamiento, solamente queda el aumento de cierres de comercios, y por consecuencia, el aumento del paro.
Ahora, a nuestro insigne señor alcalde, en busca de nuevas fotos y nuevas promociones personales, se le ha ocurrido rogar ante la UNESCO, el reconocimiento del casco antiguo de Burgos como “patrimonio de la humanidad”. A este faraónico edil se le olvida que fue él, en sus tiempos de Rey de la Baldosa, el que desnaturalizó el centro de Burgos, robándole su vetustez y queriéndole adornar con lacitos de quinceañera; con este nuevo estado en que se encuentra el centro histórico de nuestra ciudad, es altamente difícil tal reconocimiento por ese organismo internacional. Por ahora, este intento de búsqueda de nuevo título, está sirviendo para que nuestro flamante regidor, junto con su séquito, viaje a Paris a costa de las arcas municipales.
¿Hasta cuando tanta insensatez?, ¿Cuándo romperemos este mundo virtual y en diferido cospedaliano, y volvamos a nuestras raíces castellanas del “al pan, pan y al vino, vino”?
 Son muchas las personas, la mayoría diría yo, las que están dispuestas a dar contestación a las anteriores preguntas, sin embargo, las repuestas no se ejecutan, ¿porqué?
Existen determinadas respuestas en determinados barrios, en determinadas fábricas, empresas y ministerios, todas ellas se ponen las gafas de su propio chiringuito y con ellas se miran su propio ombligo; el resultado es que estas repuestas carecen de un sentido, de conjunto, unificador, globalizador.
Es necesario que nuestras respuestas sean comunes, tengan ese sentido globalizador, y unificador, capaz de poder desterrar de sus discursos y sillones, a todo este número de personajillos que dominan la vida política, económica y municipal.

                                                                 

    

1 comentario:

  1. Habría que aprobar una ley que obligase a TODAS las autoridades a cumplir los servicios sociales básicos en unas condiciones mínimas aseguradas. A partir de ahí, y siempre previo referendum vinculado a aportación obligatoria para los que voten que sí (como en las comunidades de vecinos para gastos suntuarios), se les permitiría hacer las estupideces que su ego necesite.

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