miércoles, octubre 05, 2016

El Perdigón 79 LA DOCE VITA



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Donald Pedo
por Biscuter

Según el Wordreference.com la palabra “Trump” tiene el significado en castellano, entre otros, de pedo,cuesco o pedorreta. Es decir, el fulano Donald Pedo, aspirante a la presidencia del imperio USA, nos amenaza con impreg­nar todo el planeta de un hedor insufrible, persiguiendo a emigrantes, incautándose sin tapujos del petróleo de Irak, al que considera botín de guerra, o convenciendo a hostias al resto del mundo de que EEUU es el país que debe cum­plir la misión que Dios le ha encomendado en este valle de lágrimas. Semejante pedorreta se está convirtiendo en una epidemia, pues son unos cuantos en Occidente quie­nes copian sus propósitos y sus formas, ya sea en Hungría, en Polonia, en Austria, en Alemania, en Holanda o en la misma Francia de la Liberté, Egalité y Fraternité. La deriva del capitalismo en nuestros días y las catástrofes inducidas por el dogma neoliberal, son el líquido amniótico de esta semilla a punto de reventar. Intento mentalmente trasladarme a la Europa de los años 30 del siglo pasado y me imagino viviendo en la Alemania inme­diatamente anterior al ascenso de Hitler al poder.
¿Qué le suscitaría a un ciudadano, en sus cabales y medianamente informado, un personaje tan ridículo como ese señor con bigote de opereta, con esos ademanes de charlatán a punto de un ataque de nervios y esas bravuconadas sobre la raza aria, el espacio vital y el pleno empleo? Probablemente no daría mucha credibilidad a la posibilidad de que semejan­te personaje se hiciera con el poder y sin embargo…

No soy de los que creen en el eterno retorno, pero me parece que existen algunos elementos comunes que hacen posible que el fascismo, con formas nuevas y posmo­dernas, vuelva a tener predicamento entre nosotros. Hoy como ayer no es suficiente escandalizarse porque indivi­duos de este tipo se hagan con los gobiernos de países for­malmente democráticos, sino preguntarse por las causas que han hecho real esta posibilidad. ¿Porqué los obreros de las banlieue francesas o de la Norteamérica profunda pueden ver una esperanza en un discurso aparentemente “antisistema”, pleno de pulsiones antidemocráticas, pero certero en criticar los errores de las viejas élites políticas y los efectos más llamativos de la crisis económica, de la que son víctimas principales?
Sin duda la crisis de 2008, larvada durante los años de las hipotecas subprime y del capitalismo de casino finisecular, es el nexo de unión con aquella crisis del 29 que trajo el fascismo. Un nexo de unión reforzado por otro elemen­to común con aquel tiempo: la impotencia de las fuerzas democráticas y especialmente de la izquierda para dar una alternativa a la crisis del capitalismo global.
El capitalismo se come todo lo que encuentra. Incluye una ideología, una moral, una concepción de la vida y de las cosas que es peligrosa para el género humano y para el planeta que habitamos. Es bueno, bajo este sistema, todo lo que es rentable y todo lo que no es rentable no mere­ce existir. Esto conduce a la rifa del Planeta. Son, como dice Fernández Liria, los propios límites ecológicos del Planeta los que desautorizan la legitimidad actual del ca­pitalismo. Eduardo Galeano sostenía que “… ningún juez podría mandar a la cárcel a un sistema mundial que impu­nemente mata por hambre, pero ese crimen es un crimen, aunque se cometa como si fuera la cosa más normal del mundo”.
¿Cómo hacer frente a esta situación? Perry Anderson dice que es más fácil imaginar el fin del mundo que el fin del capitalismo. Es una afirmación contundente y un tanto pesimista, pero bastante ajustada a la realidad, que nos interpela con urgencia a buscar salidas, con los pies en la tierra y tal vez en pos de utopías cercanas, que eviten prioritariamente el desastre y que contribuyan a mejorar la vida de la gente aquí y ahora; acciones que sin duda abrirán nuevos horizontes y nos acercarán a esa utopía de una democracia radical, que es aquella que no abole completamente la opresión, sino que la subvierte, sa­biendo que tenemos ante nosotros un proceso sin final.
Albert Camus escribió que fue en la Guerra Civil españo­la donde su generación aprendió que uno puede tener razón y ser derrotado, que la fuerza puede destruir el alma y que a veces el coraje no obtiene recompensa. Pero tam­bién su experiencia le aportó la convicción de que “…de los resistentes es la última palabra”.


La imagen verde,  o no es eco todo lo que reluce.
Por Ecologistas en Acción

De la misma manera que ir un día a comer en un restau­rante vegetariano no te convierte en vegano, ni comprar­te las mejores zapatillas hace de ti una seria aspirante a terminar una media maratón; no se es ecologista por pintar de verde los eslóganes de tu comercio. No es la intención de este artículo hablar de las falsas soluciones a la crisis ambiental o del capitalismo verde; otra forma de llamar a lo mismo: seguir con el negocio aparentan­do que nos preocupa el planeta (y quienes lo habitan). Tampoco vamos a hablar del uso vacío que desde instituciones y partidos políticos se hace de conceptos como movilidad sostenible, otro modelo energético o protec­ción del medio ambiente; que llenan exposiciones de motivos y discursos, pero que no se traducen en medidas eficaces, y que si llegan a algo es a propuestas anecdóticas que difícilmente van a poder paliar los efectos del cambio climático o la pérdida de biodiversidad.
No, este articulo es para un ejemplo cutre de aprove­chemos el tirón a ver si hacemos más clientes. Desde hace tres años, celebramos el Park(ing) Day en Bur­gos. Desde hace dos lo hacemos acompañados -en el uso del espacio y la fecha, solo eso- de la empresa de jardi­nería Hezbe.
El Park(ing) Day es una convocatoria mundial que na­ció en 2005 y que pretende visibilizar con la ocupación temporal de una o varias plazas de aparcamiento, el espacio que nos roban los coches a las personas en las ciudades y que es nada más y nada menos que el 80% del espacio publico. La ciudad para las personas y no para los coches, está muy lejos de ser una realidad.
Como lo reivindicativo no está reñido con lo diverti­do y la actividad es bien molona, a esta gente de Hezbe se les debió ocurrir que podían aprovechar para lucir sus propuestas de jardín urbano. Solo dos detalles para poner de manifiesto lo alejada que está su propuesta del verdadero objeto de la convocatoria originaria. A la tienda que publicitan, hay que ir en co­che. El tinglado lo monta­ron en la acera, no en las plazas de aparcamiento. Es decir, que quita­ron el espacio a los y las peatones y no a los coches del 20% que nos queda. Lo de que su obje­tivo es incrementar las ventas, no hace falta decirlo.


Los siete cabritillos
por Fernando Ortega Barriuso

Volver a la rutina siempre produce un cierto desasosie­go –de ahí el chollo para los psicólogos del ‘Síndrome postvacacional’-, desazón que se acentúa cuando se con­templa el panorama en nuestra ciudad: AVE inconcluso, aeropuerto paralizado, Consorcio problemático, postureo cultural, Plaza Mayor de nuevo dispuesta a que le levan­ten sus entrañas, dineros que van y vienen, Santo Cristo y José Antonio ¡presentes!
Los franceses tienen un decir, dejà vu que resume esa sen­sación: ya visto, una vez más. Fotografías en una exposi­ción en la que salen únicamente ‘las autoridades’, como si los demás no existieran, ideas cidianas de diversa índole, cansancio de ver a las mismas caras en sitios idénticos. Una elite, el establishment que se retroalimenta y que manipula los dineros públicos para su gozo y exhibición.
Y mientras discutimos si son galgos o podencos –en de­finitiva, el clásico “¿Qué hacer?”-, mientras la vida sigue y los desahucios, paro, etc. continúan, no nos queda otra que arroparnos en los poetas, como José A. Goytisolo: “La vida es bella ya verás…” o la frase siempre inteligen­te de Dürrenmatt: “Qué tiempos estos en los que hay que luchar por lo que es evidente”. Luchar por las energías al­ternativas, a favor de los refugiados, por el fin de las gue­rras, contra la manipulación informática, el calentamiento global, la violencia doméstica, a favor de una educación laica, gratuita y completa… Y como se suele decir un lar­go etcétera.

Conceptos que no aparecen en ninguna agenda de los partidos políticos.
Y también, apoyarnos en la Transición. Dentro de unos días se inaugurarán unas Jornadas sobre la Transición en Burgos, idea interesante. ¿Y por qué es un ejemplo la Transición? Porque si las elites y las fuerzas vivas (¿) lo airean como un logro de la convivencia y el diálogo, el Común, los ciudadanos, podemos tener la referencia de que fue una época de varios años de luchas, ocupaciones, manifestaciones, huelgas, discusiones, confrontaciones. Una época viva, ilusionante, solidaria, en la que defen­díamos nuestras libertades y un mundo más justo y más libre. ¿Mucho, poco? Pero siempre valioso, importante.
Mientras “Media España ocupaba España entera / con la vulgaridad, con el desprecio” (Gil de Biedma), miles de ciudadanos salíamos a la calle, opinábamos, discutíamos, participábamos, luchábamos. Intentábamos crear un mundo en el que cupiéramos todos, siguiendo el refrán castellano de que “Nadie es más que nadie”.
No es fácil predicar y no dar trigo pero no nos queda otra que seguir adelante con esa actitud. Y ahí están esas Jor­nadas de reflexión sobre la Transición, los Huertos urba­nos, la Memoria histórica (¡qué frase tan impresionante la leída últimamente: “¿Dónde les ponemos las flores a nuestros muertos?!”), la economía colaborativa, en la que trabajan más de dos millones de personas. Organizacio­nes ecologistas, feministas, defensoras de los débiles, de los marginados, de los desahuciados, de los parados… Somos muchos, somos suficientes para cambiar de algu­na manera estas reglas de juego.
Veo que me estoy sacudiendo el tedio de la rutina y de la vuelta a la normalidad y, quizá, contaminado por los cuentos que he leído en el verano, que me han contagiado su ingenuidad, me gustaría creer, como en los clásicos Caperucita, Los siete cabritillos, etc., que, al final, y des­pués de muchas vicisitudes y vetes y venes, el poder de seducción y engaños del “Mal”, al final es desenmascara­do y triunfa la Verdad, la Razón y la Justicia.
Confiemos.


POEMA
HACIENDO
de Sara Berenguer Laosa.

Haciendo, haciendo,
se hace lo malo,
se hace lo bueno
Haciendo, haciendo,
lo que se hace
ya queda hecho.

Haciendo, haciendo,
se va observando
y se va lejos.
El que no hace
y vive hueco
No sabe nada
como una caña,
al menor viento
se tambalea.

Y si se arranca
allí se queda
Haciendo, haciendo,
la vida avanza,
y al haber hecho
hay esperanza.
Sin hacer nada
la vida para.
El agua pudre
sin movimiento
y no se vive
si para el viento.

Los pajarillos
no volarían
ni las hormigas
respirarían.
Si nuestra tierra
no hiciera ¡nada!
si nuestra mano
¡no la ayudara!
veamos la luna,
árida, desheredada.


El Roto














“Tu marca del puterío” patrocinador oficial
Por LA MORADA

El patrocinador oficial del Salón Erótico de Barcelona es una em­presa de prostíbulos llamada Apricots que se presenta en Twit­ter afirmando que quieren “ser tu marca del puterío”. Mucho se ha publicado sobre ello y entre los más claros y contundentes el escrito por Beatriz Ranea Triviño, activista feminista, investiga­dora de la Universidad Complutense, experta en prostitución y masculinidades.
Por interés feminista creo pertinente realizar un breve acerca­miento a la web de esta empresa que cataloga a las mujeres bien por sus cualidades físicas tales como: rubias, morenas, tetonas, maduras, mulatas o gorditas. O bien por la nacionalidad a la que pertenecen: brasileña, rusa, uruguaya, rumana, cubana, colom­biana, venezolana, dominicana, paraguaya, húngara, española, panameña, jamaicana, libanesa e italiana.
De esta catalogación de las mujeres por físico y nacionalidad se podrían realizar diferentes lecturas, la mía es la siguiente: en pri­mer lugar, las mujeres son presentadas como objetos de consu­mo intercambiables clasificables en base a las preferencias físicas solicitadas por los puteros.
El nivel de cosificación que se alcanza a través de las etiquetas con las que se clasifica a las mujeres en las webs de clubes como éste, o en los foros donde los demandantes de prostitución inter­cambian experiencias, es innegable.

Pero además, es imposible eludir el racismo sexualizado que se da en el ámbito de la prostitución: esa clasificación de las mu­jeres en torno a procedencias se establece porque muchos de­mandantes eligen a las mujeres siguiendo estereotipos racistas eurocéntricos. En su catálogo no hay mujeres de países “ricos”, las mujeres que ejercen la prostitución en sus establecimientos son mujeres de países de las periferias tanto de la periferia mun­dial como de la periferia europea.
Ante empresas proxenetas como estas creo que es fundamental realizar una crítica radicalmente feminista y descolonizadora. Por mucho que se enmascare tras un discurso transgresor la prostitución es funcional para el mantenimiento del (des)orden social patriarcal, así como para el mantenimiento de las relacio­nes que siguen las lógicas neocolonialistas y clasistas. Somos las mujeres pobres, precarias, periféricas, que vivimos en los márge­nes, quienes nos vinculamos a la prostitución.
Somos las mujeres quienes somos cosificadas y estereotipadas de esta manera para el mantenimiento de un modelo de masculini­dad que nada tiene que ver con la igualdad de género sino que busca en la prostitución un modelo de mujer que cada día es más difícil encontrar fuera del prostíbulo porque en un mun­do donde el movimiento feminista del norte y del sur reclama autonomía, libertad e igualdad para las mujeres, la prostitución pervive como escenario donde la masculinidad hegemónica es representada sin crítica.
Como mujer precaria y feminista no podré aplaudir jamás un evento, ni su vídeo promocional, financiado por el proxenetis­mo, por ese imperio de la prostitución y del pornomainstream.


La Mentira y la Socialdemocracia
por Andrés Sorel

La Mentira.
En uno de sus brillantes ensayos, Michel de Montaigne escribe sobre la mentira. La mentira, a quién más daño hace es a quién la ejecuta, porque le desnaturaliza, deshumaniza, convierte en un buscador del éxito al precio que sea. La mentira puede usar­se para halagar a los poderosos o para atraerse a las masas. En política, y sobre todo en tiempo de elecciones, es el arma principal que ejecutan los partidos que buscan votos. Frente a los pensamientos y el rigor de un diálogo que parta de las du­das y pretenda encontrar caminos colectivos para transformar una sociedad, en su afán por gobernar, los que se escudan en ella, esgrimen falsas promesas, disfrazan su ideología, olvidan tratar temas fundamentales que afectan al desarrollo político y social que podrían resultar molestos a la hora de plantear­los, dada la educación, cultura, memoria histórica, alienación, conformismo, de gran parte de los seres humanos a quienes se dirigen. Muestran así su más reaccionaria actividad en la que no dudan en disfrazar sus principios -los que los tengan- y hacer patente que es alcanzar las más altas cotas de poder la verdadera finalidad de sus principios.
Escribe sobre este tema Michel de Montaigne:
“aquellos que hacen profesión de no formar su discurso sino según convenga a los intereses que negocian y según el gusto de los grandes a quienes hablan... Solo por las palabras somos humanos y nos mantenemos unidos entre nosotros.”
La mentira, en la boca de quienes discursean en las campa­ñas electorales, es el atributo de aquellos que reniegan de sí mismos para convertirse en marionetas al servicio de lo más deleznable de la política.

La socialdemocracia

En la trasmutación que efectúan, para definirse a sí mismos y a las ideas que desean transmitir a quienes convocan al Gran Teatro de la vida pública que antecede a los fastos políti­cos de las elecciones, resulta frecuente comprobar como los candidatos se suben al caballo de la democracia -que parece ser una, universal y dogma de fe para todos sus creyentes-para así apaciguar o convocar a las huestes a quienes se di­rigen. Luego, en su nombre, vendrán regímenes como los de Mussolini, Perón o los franquistas que se vanagloriarán de este modelo de sociedad añadiéndoles algunas aclaraciones -orgánica, popular, etc. , olvidando que la socialdemocracia genuina enterró las corrientes revolucionarias que verdade­ramente luchaban por una sociedad más justa, libre e igua­litaria, y no un capitalismo ´que hábilmente conformara a la mayor parte de la población con sus políticas económicas de explotación de la mayoría por unas minorías cada vez más poderosas, y políticas sociales, educativas y culturales, abso­lutamente discriminatorias.
Uno de los grandes pensadores escritores del siglo XX, que se suicidó antes de que lo internaran en uno de los campos de concentración que, el régimen bendecido por su pueblo, de Hitler, estableció en gran parte de Europa tras su conquista del poder en Alemania, Walter Benjamín, escribió sobre este tema numerosos trabajos. Un fragmento nos ilustra sobre el papel político y sindical que la socialdemocracia jugó desde su auge, en su oposición a los orígenes del marxismo, hasta nuestros días.
Escribe:
“El conformismo que, desde el principio, ha encontrado acomodo en la socialdemocracia, no solo afecta a su tácti­ca política, sino también a sus ideas económicas. Y es una causa de su posterior debacle. Nada ha podido corromper tanto a los obreros alemanes como la opinión, según la cual iban a nadar con la corriente. La revolución técnica pasaba para ellos por la pendiente misma de la corriente con la cual creían ir nadando. De ahí había un paso a la ilusión de que el trabajo en las fábricas, que se hallaría en la misma dirección del progreso técnico, representaba ya un logro político...Ya el programa de Gotha porta en si las huellas de este enredo, definiendo el trabajo como “fuerza de toda riqueza y de toda cultura”.

Para completar la cita recogemos otras breves líneas de Ben­jamín en Cultura y Barbarie. válidas para aquel pasado y nuestro presente:
La tradición de los oprimidos nos enseña que el “estado de excepción” en que vivimos es sin duda la regla. Así debe­mos llegar a una concepción de la historia que la corres­ponde enteramente”.



VOTANTE MEDIO
Don Gregorio Espiritrompa

Conozco un votante medio que habita
la media cobardía equidistante,
la mitad entre látigo y levita,
el centro entre porra y manifestante.

No se moja jamás, bigote, sopa,
miedoso bravucón, vino, legaña.
San Consenso, ¡Santiago y cierra, España!
Fascismo llama a las puertas de Europa.

A lo malo conocido siempre vota,
que me quede, virgencita, como estoy,
petite bourgeoisie, bandera con garrota,

mediocentro destructor, si va no voy,
frena la primavera y te la embota.
Hoy vota ayer, mañana votará hoy.


ENTREVISTA A...
RITA BARBERÁ
A petición del Partido Popular nos hemos dirigido a la capital del Turia para entrevistar a la exalcaldesa y hoy senadora Rita Barbera. A la salida del aeropuerto un taxista nos acerca a la ciudad. En el trayecto nos va explicando lo más significativo que encontramos a nuestro paso, todo ello, según el taxista, gracias a los desvelos y al bien hacer de la Alcaldesa de España. Después de una tensa discu­sión y de llamarnos rojos de mierda, para el taxi y el muy mamón nos apea a mitad del trayecto. Con una hora de retraso llegamos al domicilio de la senadora.

P.- Mira, Marcos, es el 3ºD. Llama y di que somos de Burgos de la revista El Perdigón. Ring, ring, ring.
La voz: (Una voz ronca, indefinida, de noche trasnochada, se da por aludida) ¿Quién es?

P.- Somos de la revista El Perdigón. Nos manda su partido para entrevistarla.
La voz: Pero, ¡qué partido ni que leches! Yo ya no tengo partido. ¿O es que no se han enterado?

P.- También traemos un presente del Sr. Méndez Pozo, editor del Diario de Burgos.
La voz: Bueno, eso es otra cosa. Ya les abro.
Rita: Pasen, pasen. Así que son de Burgos, la cuna del Cid. El hé­roe que liberó nuestra ciudad del terrorismo moruno. Que acabó con la tiranía del tatarabuelo de Bin Laden y que gracias a él, hoy, Valencia, es la cuna de las flores, de la luz y del amor. No entiendo cómo la Iglesia no le ha hecho santo.

P.- Quizás no le han hecho santo por ser Valencia la ciudad de la corrupción y eso pesa mucho.
Rita: Ya empezamos. Más corrupción tiene el Vaticano y no le dan tanta importancia. A ver, ¿dónde está el presente que traían?

P.- Aquí tiene doña Rita ¿Quiere que se lo abramos? Mire, es un bolso.
Rita: ¡Otro bolso de putón, digo de Vuitton! Con éste ya son 30 los que tengo. Anda, mirad lo que hay dentro, es un décimo de lotería. Qué majo el señor este, a ver si me toca como a Fabra. ¿Cómo habéis dicho que se llama?

P.- D. Méndez Pozo. Editor del Diario de Burgos y accionista mayoritario de nuestra revista: El Perdigón.
Rita: Voy a llamar a la secretaria: ¡Maruja!, ¡que preparen unos kilos de naranjas y un ramo de flores para llevar a Burgos y pon­ga unos wisquis para estos reporteros, el mío como siempre, sin hielo!

P.- Si no es molestia, nosotros preferimos cerveza.
Rita: Pero qué cerveza ni que leches, eso es de mariquitas. Un wis­qui para que entre el caloret en el cuerpo, que ustedes vienen de una ciudad muy friolé y hay que animarse, coño.

P.- (¡Jodo! A Marcos ya le entra el caloret con el primer wisqui. Esto se anima). Doña Rita, usted cuando era joven ganó un concurso que se llamaba la Olimpiada del Humor.
Rita: Fue en el año 1973. Yo tenía 23 años y era un bomboncín muy apetecible, aunque ahora para mis 68 estoy de muy bien ver, según dice Camps todavía tengo un par de calorets en el body.

P.- Y también tres calorets, ¿no es verdad, Marcos?
Marcos.- Si tú lo dices… Más calorets tienen las chicas de Ciu­dadanos o el diputado de Podemos por Burgos, que tampoco está nada mal.
Rita: Qué soso es este muchacho con lo buenorro que está. Si yo le llego a pillar en el 73 con mis 23 años, le pongo a calorets perdido.
Marcos.- Ya sabe, doña Rita, que el friolé de Burgos baja los ánimos al más pintado.
Rita: Pues será ahora, porque el Cid cuando tomó Valencia se puso a calorets perdido, menuda tizona dicen que tenía. Cuando desen­vainaba, otro cristiano que venía al mundo.

P.- Usted, doña Rita, como musa del humor dicen que ganó el concurso por lo graciosos de un chiste que contó y que era de su cosecha.
Rita: Aquel chiste hizo historia. Cómo será, que ahora después de 40 años, lo contó Arguiñano en la tele y España entera se mondaba de risa. Ustedes no lo han oído.

P.- Pues la verdad es que no.
Rita: Se lo voy a contar. Se llama el chiste de la mano. Mirad, la mano se compone del dedo pulgar, del índice, del romero, del to­millo y del meñique.

P.- Y a esos dos por, ¿por qué los llama Romero y Tomillo?
Rita: Porque son los que dan gusto al conejo… jajajajajaja, ¿les ha gustado?

P.- Joder, con la Rita. Después nos llaman a nosotros machistas. Vamos a cambiar de tema que a usted le va la marcha que llevamos y todo para no hablar de la corrupción, de su imputación, del sillón del Senado y de los tejemanejes que se trae con su amigo Rajoy.
Rita: Si empezamos a hablar de eso, me entra una caloret que me mareo. Sólo con pensar que yo, la ALCALDESA DE ESPAÑA, licenciada en Ciencias Políticas y empresariales, graduada en Ciencias de la Información, Musa del Humor y madre de dos hijas casaderas, pongan en duda mi honorabilidad por 30 jodidos bolsos del Vuitton ese. No hay derecho.
P.- Hombre, doña Rita, que no eran unos bolsos de mercadillo. Cada uno valía más de 1.000 euros y después están las facturas de comilonas, de hoteles, de viajes y de juerguecillas con esos ami­gotes que repartían sobres… Éste para ti, éste para el partido, éste para Mª José Alcón, concejala de Cultura, éste para Camps, éste para Fabra y así año tras año hasta que llegó Marcos Benavent y levantó la liebre que todo el mundo sabía.

Rita: Por favor, no me nombren al Benavent. Ese malnacido, trai­dor, vendido a Venezuela, hippie comunista, yonqui del dinero… Ay, ay, que me da la caloret, que me mareo, abran las ventanas que entre un poco de friolé.

P.- Dale aire, Marcos, que pone los ojos en blanco.
Marcos: Mejor la damos un wisqui.

P.- No seas bruto, coño. Tú dale aire, como si fuese una novia tuya. Vaya cuadro, si nos ve Rufino dando aire a una pepera dirá: Vaya anarcos de mierda resucitando a una pepera corrupta.
Marcos: Si llega a venir Rufino, la mete la botella de wisqui de un trago y le hace el boca a boca.

P.- Ya se menea…
Rita.- ¿Qué pasa? ¿Dónde estoy?

P.- Está en buenas manos. Somos los reporteros de Burgos. ¿La ayudo a levantarse?
Rita.- Usted no, que me ayude el guapo.

P.- Joder, Marcos, se ha quedado contigo. Te veo de mayordomo de doña Rita Barberá.
Marcos.- Mejor te quedas tú que sois casi quintos.
Rita.- ¿De qué hablábamos?


P.- Decíamos que Benavent levantó la liebre de la corrupción en la Comunidad Valenciana.
Rita.- ¡Todo mentira, coño! No pueden hacer caso de un yonqui que antes fue empresario, militante cristiano y del PP y ahora se convierte en marxista-leninista, afiliado a Podemos, a Bildu, al Bloque Galego, A Ezquerra Republicana y al Partido Comunista de los Pueblos de España. Eso no es serio. Es un despechado. Y les digo más, Alfonso Rus su mecenas y su exmujer Nina, llegaron a decir: “Es un so capullo que trafica hasta con abuelitos”. La gente honrada del PP, que somos todos, le conocíamos como el “Pijo fiestero”. El único corrupto del PP ha sido él. Ahora pretende echar la culpa a los demás para salvarse él. Si le encuentro por la calle, le doy dos hostias, como me llamo Rita.
P.- No se enfade doña Rita, que Judas hay en todos los sitios. Pero ¿no cree usted que este Judas, está diciendo la verdad del choriceo que había en la Comunidad Valenciana?
Rita.- Pero era un choriceo ordenado, sin agravios y sin peleas, cada cual sabía lo que tenía que hacer y hasta dónde podía llegar. El único que se saltó las normas fue el Judas ese, si me le encuentro en la calle es que…
P.- ¿Usted sabe si es verdad lo que se va diciendo, que el arrepenti­miento de Marcos Benavent le viene después de acudir a una tribu indígena donde le hicieron una terapia que se llama “La Vacuna del Sapo”, con la cual dicen que se curan del mal del dinero? No cree usted que su partido le vendría bien hacer esta terapia.
Rita.- Y un huevo que te comas. Eso sería reconocer el choriceo y defraudar a nuestros votantes, y eso no lo podemos hacer, antes muerta que sencilla. Además, si algún choriceo ha habido, al ganar las elecciones todo queda perdonado. Nuestros votantes nos es­tán diciendo… LO ESTAS HACIENDO MUY BIEN, LO ESTAS HACIENDO MUY BIEN.
P.- Doña Rita, lo cual quiere decir que sus votantes son los que avalan el choriceo y su cara dura para blindarse en el Senado.
Rita.- ¡Sin faltar, coño! Si estoy en el Senado es por mi valía, por mi buen hacer y por el bien del partido. Que yo podría quedarme en casa tranquilita y vivir de las rentas como hace Felipe González, en cambio estoy aquí dando el callo y mirando por el bien de los españoles.
P.- Pero muchos políticos y ciudadanos de a pie no están de acuer­do con que usted se blinde en el Senado.
Rita.- Dijo mi pariente hace muchos siglos: SANTA RITA, SAN­TA RITA, EL SENADO QUE SE DA NO SE QUITA.
P.-. Pues quédese en el Senado pero renuncie a los 7.000 euros que le caen.
Rita.- ¿Y de qué como?
P.- Pues venda los bolsos del Vuitton ese.
Rita.- No los vendo. Se lo voy a donar al Padre Ángel para que los pobres pidan con un bolso de Vuitton y no como hacen ahora, con un bote de hojalata.
P.- O sea que ahora el Padre Ángel es el basurero de los ricos. Manda cojons…
Secretaria.- Doña Rita, la llama Rajoy por el Teléfono Rojo.
Rita.- Ale, marcharos y llevaros ese cesto de Naranjas para el señor del bolso. Si veis al ministro Aparicio, dadle un abrazo de mi parte y decidle que me encantó su última ranchera.
P.- Y con viento fresco y un capazo de naranjas nos volvimos para Burgos.
Esta entrevista se llevó a cabo en la ciudad del Turia por nuestros reporteros Rubén y Marcos en el día de Gracia del Señor 19 de septiembre festividad de San Jenaro nombre que procede del latín Januarios, que procede a su vez del dios Jano, dios de las puertas, porque vigila al mismo tiempo a los que entran y a los que salen. Es también dios de los mercaderes ya que puede abrir las cajas fuertes, por eso el PP y su tesorero Bárcenas le decían: “Abre, Jenaro, que somos nosotros”. Santo varón que a los altares llegó.


Las Sinsombrero: sin ellas, la historia no está completa
artículo aparecido en al revista PIKARA

Conocemos de sobra la Ge­neración del 27, un grupo de intelectuales y artistas que so­bresalieron por la originalidad y la libertad con la que vivie­ron y concibieron sus obras. Brillaron durante la década de los 20 y durante la Segunda República, pero con el estalli­do de la Guerra Civil, la dicta­dura y el exilio, fueron silenciados. En este grupo había hombres: quién no conoce a Luis Buñuel, Federico Gar­cía Lorca, Rafael Alberti o Pedro Salinas, entre otros. Pero también hubo mujeres valientes y rompedoras que compartieron tiempo y espacio con sus compañeros, que colaboraron con ellos, que destacaron en distintas dis­ciplinas, y que se desvincularon del prototipo de mujer que imperaba en la época. En aquellos tiempos se espe­raba que las damas respetables llevaran sombrero, pero en un gesto simbólico de emancipación y rebeldía, ellas se lo quitaron, de ahí les viene el nombre. Con la llegada de la democracia en los años 70, se empezó a recupe­rar a los miembros de aquella generación, que habían quedado excluidos de la historia oficial, pero de manera injusta el esfuerzo se centró solo en los personajes mas­culinos, relegando a las figuras femeninas a un segundo plano o directamente al olvido.
Las nuevas tecnologías, el acceso a la información, y la creciente sensibilización social respecto al feminismo hacen posible que hoy cada vez haya más voces que se unen para denunciar el ninguneo a las mujeres. Sirva de ejemplo el sexismo con el que algunos medios de comunicación cubrieron los últimos Juegos Olímpicos, desvalorizando los logros deportivos de las mujeres para destacar su apariencia física y ensalzar a los hombres que las habían ayudado a conseguir sus metas. Eran ellas las que ganaban las medallas, pero eran ellos a los que se les adjudicaba el mérito. Las redes sociales ardieron para denunciarlo, y el revuelo evidenció cómo este tipo de actitudes siguen vigentes y contribuyen a perpetuar la desigualdad de género. Otro ejemplo es la reciente polémica desatada por la nueva colección de Planeta


DeAgostini y Playmobil, un recorrido por la historia mundial y las civilizaciones a través de 60 muñecos entre los que no habían incluido ni una sola mujer. La presión de las redes sociales llevó a que la editorial y la juguetera recapacitaran y decidieran solventar la metedura de pata.
Este es el nuevo contexto social en el que Tánia Balló (Barcelona, 1977), productora y directora de cine, ha escrito ‘Las Sinsombrero‘, basándose en el documen­tal del mismo nombre que codirigió junto a Manuel Jiménez Núñez y Serrana Torres a partir de la idea de Jorge Carrasco y que fue emitido por TVE en octubre de 2015.
Pero ¿quiénes son Las Sinsombrero? Nacieron entre 1898 y 1914, y aunque eran de distintas proceden­cias, casi todas vivieron y desarrollaron su actividad intelectual y artística en Madrid, donde compartieron experiencias y empezaron a mostrar sus obras en los lugares que despuntaban dentro de aquel hervidero cultural que era la ciudad en aquella época: la Revis­ta de Occidente, la Gaceta Literaria, la Residencia de Estudiantes o el Lyceum Club Femenino, entre otros, este último considerado como la primera asociación feminista del país. Con la llegada de la guerra y el fran­quismo, vino también el exilio. Algunas de las que se marcharon fuera de España pudieron volver muchos años después, pero otras no regresaron nunca. Las que se quedaron dentro del país, tuvieron que replegarse hasta que se hicieron prácticamente invisibles.
Concha Méndez (Madrid, 1898 – México, 1986), fue poeta, guionista, dramaturga, librera, impresora, y una trotamundos rebelde que tuvo el atrevimiento de viajar sola a finales de los años 20, un escándalo para la épo­ca. Llevó a cabo una inmensa labor editorial dentro y fuera de España.
Rosa Chacel (Valladolid, 1898 – Madrid, 1994), Pre­mio Nacional de las Letras (1987), propuso una narra­tiva iconoclasta, extrema y distinta para su época en un contexto dominado por los hombres. Aunque aparece en los libros de historia de nuestra literatura, nunca ha sido suficientemente reconocida ni valorada.
María Teresa León (Logroño, 1903 – Madrid, 1988) es una de las figuras más destacadas de nuestra historia contemporánea. Fue escritora, dramaturga, ensayista, periodista, guionista, feminista, activista social, y la primera española en conseguir un doctorado en Filo­sofía y Letras, pero toda su trayectoria quedó eclipsa­da por el nombre de Rafael Alberti, con el que estuvo casada.

La filósofa María Zambrano (Vélez-Málaga, Málaga, 1904 – Madrid, 1991) es quizá la más célebre de este gru­po de mujeres excepcionales. Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades (1981) y Premio Cer­vantes (1988), es una de las pensadoras españolas más importantes del siglo XX, aunque el nivel de conocimien­to que se tiene de ella no hace justicia a la importancia de su obra.
Ernestina de Champourcín (Vitoria, 1905 – Madrid, 1999), poeta singular e hipermoderna que fue consagra­da por Gerardo Diego al incluirla en la antología ‘Poesía española’ de 1934, siendo una de las dos únicas mujeres que fueron distinguidas en esta recopilación. Hoy es prác­ticamente desconocida.
La otra mujer fue Josefina de la Torre (Las Palmas de Gran Canaria, 1907 – Madrid, 2002), que además de poe­ta, fue novelista, cantante, y primera actriz del teatro Ma­ría Guerrero, llegando a fundar su propia compañía. Icono de las vanguardias españolas en aquella época, polifacé­tica y emprendedora, en la actualidad está casi completa­mente olvidada.
Maruja Mallo (Vivero, Lugo, 1902 – Madrid, 1995), es una de las pintoras más importantes del siglo XX, según los críticos. Transgresora, colorista, moderna, internacio­nalmente valorada cuando estuvo en el exilio, pero una completa desconocida cuando volvió a su país.
Marga Gil Roësset (Madrid, 1908 – Las Rozas, Madrid, 1932) fue una escultora e ilustradora desbordante, una niña prodigio que a los 24 años ya era reconocida fuera y dentro de España, pero que acabó quitándose la vida destruyendo antes casi toda su obra artística. Admirada por todos en aquel tiempo, hoy casi nadie sabe quién es.
Ellas son algunas de las mujeres a las que podemos acce­der gracias a este proyecto reivindicativo, pero hay mu­chas más que merece la pena recuperar: la pintora Re­medios Varo (Gerona, 1908 – México, 1963), la escritora Elena Fortún (Madrid, 1886 – 1952), la poeta Carmen Conde (Cartagena, 1907 – Madrid, 1996), la cineasta Ro­sario Pi (Barcelona, 1899 – Madrid, 1967)… Esto es solo el principio del trabajo que nos queda por delante para conseguir que nuestro acervo cultural sea más rico y más igualitario. Porque sí hubo mujeres que hicieron cosas en el pasado, y muy importantes, además, pero si sus coetá­neos no las reconocieron y las generaciones posteriores no las recuerdan, al final será como si nunca hubieran he­cho nada




DE FARAÓN A DON TANCREDO
Rufino Hernández
Estrenamos un nuevo curso, un nuevo otoño. Es en esta es­tación del año en la que los frutos maduran, nos ofrecen sus mejores olores, sabores y colores. Esto, que en la naturaleza es normal, aquí, en esta vida de los humanos, no llega ningún atisbo de maduración, seguimos inmersos en un mar de zozobras, de incertidumbres, y con un gobierno interino o en funciones.
En todas las calles, plazas y esquinas se repite la misma pre­gunta: ¿Habrá nuevas elecciones? Y todas ellas con el mismo tono de horror.
Al señor Rajoy parece ser que esto no le inquieta demasiado, si­gue aferrado a su puro y tumbado en su hamaca, tal como Peridis le representa, esperando que el tiempo y los demás le resuelvan el problema, parece ser que piensa que él ya ha hecho bastante con ganar las elecciones.
Es posible que sus exagerados braceos al andar escondan sus orejeras mentales, una falta de cintura que le impide negociar programas, adaptarse a la nueva realidad política. Necesita bajar­se de su coche oficial y comprobar que él no es dueño de ningún chiringuito, que las mayorías absolutas son fruto del pasado, que el bipartidismo ha desaparecido y que su postura de imitación a Don Tancredo, es rechazada por una gran parte de la ciudadanía.
También es posible que el señor Rajoy sea portavoz de inte­reses ocultos: ante el avance del asociacionismo y de los mo­vimientos populares de la izquierda sociológica y política, no sería extraño que intentaran desmoralizar y desmovilizar a estos sectores, introduciéndolos en unas 3ª o 4ª elecciones, dejando, de esta manera, el camino libre a la vieja y corrupta política que este barbudo gallego representa.
Los del Pesoe tienen un gran problema con dos letras de sus si­glas: la S y la O, no saben qué hacer con ellas. Una de las salidas que se plantean es esconderlas, como piden los grandes dinosau­rios del partido, cosa que permitiría al PP seguir desgobernando y pasar a la oposición para frenar a Podemos. La otra solución que barajan es sacar pecho, exhibir todas sus siglas y pactar con los Podemos y sus afines, a riesgo de ser devorado por éstos.
El Pesoe está anegado en una sesuda pregunta: ¿Cómo no cam­biar nada y no morir en el intento?
Y los de Podemos, ¿qué? Siguen pensando que para aterrizar en los problemas de la Tierra, tienen que coger las llaves que se encuentran en los cielos. No terminan de bajarse del Internet y pisar las calles; según parece, bastante trabajo tienen con las ins­tituciones en las que han entrado, y más trabajo aún en controlar las plataformas que les puedan impulsar en un posible despegue. Los actos en que hay que mancharse de asfalto aún no se les pasan por el magín

Todos sabemos que Ciudadanos nació impulsado por el poder fi­nanciero como barco salvavidas ante las zozobras y desprestigio del PP; hoy, debido a los resultados electorales, no les sería ne­cesario esta formación, pero muchos componentes de este nuevo partido ya han probado las mieles al estar en las instituciones y no están dispuestos a perder el panel, por ello están de alguacilillos de un lugar para otro, defendiendo sus genes y su sillón.
Con estos pensamientos me fui al pleno del Ayuntamiento, que­ría saber si estos análisis generales coincidían con la práctica de estos grupos en la institución municipal. Me sorprendió el señor Lacalle. El alcalde ha perdido aquellos aires de sobrado que te­nía cuando era Rey de la Baldosa, aquella prepotencia del gran Faraón que le llevaba a medir meticulosamente los segundos de intervención del señor Salinero. No, Lacalle no era el mismo, ha­bía mutado. Su forma de proceder era la misma que la de su jefe supremo: La de Don Tancredo. Ya no se molestaba de ser acusado de tener una caja B, ni de practicar el chanchulleo, ni de tener cuentas opacas, ahora le da igual perder proposiciones, porque fiel a sus genes y envuelto en su nuevo disfraz, no cumple lo vota­do en el pleno, como así ha hecho con la apertura de la guardería Río Vena, la retirada de los símbolos religiosos, y tantas más.

Lacalle, al igual que Rajoy, se creían dueños del cortijo y no son capaces de gobernar en minoría.
El Pesoe sigue poniendo en todas sus intervenciones el sesgo electoral. Su verdadero enemigo no es el PP, ni los destinatarios principales de sus esfuerzos son los vecinos de Burgos; sus más importantes energías van dirigidas a segar la hierba a Imagina. Un hecho que me sorprendió, fue el baño de amabilidad que el áspero y brusco Fernández Santos derramó sobre el presunto co­rrupto Fernando Gómez, confundiendo derecho con ética.
Este Pesoe de Burgos también se equivoca al elegir a sus ami­gos, no se han bajado del bipartidismo.
A los componentes de Imagina se le ve como un grupo traba­jador, alejado de alharacas, están haciendo un trabajo positivo, pero tienen un reto muy difícil de superar: romper las barreras informativas que dominan la ciudad.
La actitud de Ciudadanos se puede explicar en muy pocas pa­labras: están dando pasos muy importantes para, sin decir nada, hacerse notar.

El pleno me confirmó los análisis que llevaba en la cartera. Al salir por las puertas del ayuntamiento, mi inquietud crecía. Al respirar los aires de la plaza, me sacudí mis pensamientos y recapacité: poco podemos esperar a través de estas instituciones. Seguiremos en la calle.


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