viernes, febrero 03, 2006






El Perdigón Nº 30

Pasión por la vida
desde Burundi
de la corresponsal en el Continente Africano: R. Mazuela



El otro día Inés me llamó temblorosa para darme la noticia. Mi primera reacción fue un lloro convulsivo y luego cuando deje de hacer ruido, empecé a oír música de trompetas. Claro. Esta clarísimo: son los ángeles que ya le están haciendo el recibimiento que se merece. Pero cuál fue mi sorpresa al distinguir que el intérprete no era sino el mismísimo Louis Armstrong. Hace 35 años mi padre y yo fuimos a un concierto de él en Sitges. Ese era el tipo de eventos al que él me llevaba. ¡Chulo! ¿No?

Le encantaba el Jazz, la música clásica en sus conciertos, la pintura en sus museos, la historia en sus piedras. Le encantaba mi madre por que a ella también la encanta todo. ¡Pero qué bien que hemos comido! ¿Verdad? !Ha sido todo fenomenal! ¡Todo estupendo! Que si, papa, coño, que todo ha estado muy bieeen. Nosotras le hacíamos burla, porque era un plasta: todo tan bien, todo tan bien. Sin embargo estos finales de fiesta no eran más que otra de las muestras de su pasión por la vida.

Recuerdo que estando en plena quimioterapia, no dejó ni un día de bajar al Milán a tomar el desayuno. Recuerdo que cada vez que organizaba un evento (los antiguos alumnos de…, el homenaje a…, manifestación contra…) pasaba interminables horas recortando, pegando, preparándose un disfraz, comprando una trompetilla, una boina... El entusiasmo que ponía era arrebatador. Y luego, una vez ya en faena, no había un momento de descanso, chiste con chiste, denuncia con denuncia e ironía con ironía. Pero en las maduras también estaba y cuando a un buen amigo suyo le sobrevino una enfermedad mortal, durante meses no dejó ni una tarde de ir a visitarle, le acompañó rigurosamente en la poquita vida que le quedaba.

Tanto quiso generar vida que parió 5 mujeres para que luego ellas reparieran de manera exponencial. Lástima que los tiempos hayan cambiado y solo tuviera 5 nietos: lo comido por lo servido. Según mamá nunca echo de menos a un varón. Estaba encantado con sus meonas. Claro que luego con tanta mujer empezó a preocuparse y durante años estuvo diciéndoles a todos los pretendientes que pasaban por nuestro salón: ¡Si te llevas una, te regalo otra!

Tanta pasión tenía por la vida que no podía soportar ir al médico. Todo lo afín a la enfermedad, a muerte le hacía palidecer. ¡Estoy mareando al bicho!, decía un verano en Menorca, señalándose la barriga, mientras daba vueltas a la mesa en la que estábamos todas comiendo. ¡Pero papá, siéntate! ¡Dejadme, dejadme! Decía. Había tenido una inflamación de hígado y él ya estaba en capilla. Fue un hombre muy aprehensivo, la razón sencilla: daba tanto a los demás, se volcaba tanto en cualquier acontecimiento que nunca le quedaban fuerzas para si mismo. ¿He oído generosidad existencial?


Pero esta pasión por la vida, mucho más lejos, la proyectaba a toda humanidad y a quienes atentaban contra ella, políticos y otros animales, los machacaba con un par de insultos que a mi madre le rompían los oídos. La primera vez que se permitió decir hijoputa en casa, fue cuando a Felipe González le dio por montar el Gal, entonces se abrió la veda de los insultos a personajes públicos.

No escatimó en compromisos para intentar cambiar un pelin el entorno en el que vivió. ¡Qué no falte la esperanza! ¡Siempre hay soluciones! ¡No pasa nada... nunca pasa nada! ¡Déjate llevar por la intuición! ¡Dignidad! ¡Dadle un sentido a la vida! Recuerdo que teníamos 16 años y hubo una manifestación importante, creo que a raíz de los problemas en la universidad de Valladolid. Manifas de las de antes, con porras y pelotas de goma. Tan mal lo vimos mis amigas y yo que subimos a casa y nos asomamos a la ventana para verla desde allí. De repente mi padre entro en el salón, nos vio escolingadas mirando a la calle y …buf, nos monto una cojonuda…. ¡Mariconas!, ¡Cobardes! ¡Bajad ahora mismo a la manifestación. Y si no, cerrad la ventana y echad las cortinas! ¡Cobardes, más que cobardes! Gritaba. Eso es un padre.

Y, finalmente, agradecer a quien corresponda cómo se ha ido. Sin molestar a nadie, incluso ni a mama que a 30 cm. distancia ni se enteró hasta pasadas varias horas. El oxigeno entró en su corazón, como lo había hecho millones de veces, pero el 10 de enero se tropezó, se arremolino y se atasco la maquina para siempre.

¡Qué suerte haber sido tus hijas!

Hemos colgado una web en su memoria abierta a todo el que quiera decir algo, recordarle, mandarle un beso o una coz: http://www.virgiliomazuela.blogspot.com/



MENDEZILLOS:



Más de 30 burgaleses se intoxican con el Roscón de Reyes: Estos si que traían sorpresa-

Partido Popular: Vosotros “Ni venceréis, ni convenceréis”. Sois contra-natura

Dirigentes del Partido Popular: Hipócritas redomados. Condenáis aquello que provocáis

El General MENA lanza una “OPA HOSTIL” a Cataluña. Ya empezamos. Con el carrerón que tenía este generalote.

Militarotes, ¡escuchad esta letra!: Esta España es mía, tuya y de aquel, de Pedro, María de Juan y José. Y de los emigrantes también.

Dijo Isabel Allende: Los militares no han sido creados para brillar en la paz.

Intentan matar mal al nº 2 de Al Qaeda y matan a 18 inocentes. Entre ellos 5 niños. –¿Cuando nos libraremos de tanto terrorista, de tanto amigo de la libertad?.

Orden Víbora ha mandado sacar del baúl de los recuerdos los correajes y la camisa azul. Ha dicho: ¡menos mal que no los tiré!.


Méndez Pozo dijo a sus empleados: Necesitamos sentido crítico y gente con opinión propia. Todos estuvieron de acuerdo.

En la empresa Promecal Méndez Pozo ficha con la Visa. -Que se note coño, que eres el gran jefe-.


No hay democracia sin justicia. Pedimos la REVISIÓN y la rehabilitación de la memoria de Delgado y Granado. Ejecutados en 1963.

Última hora: El PP quiere cambiar a Piqué por Ibarra




Cara que se le puso al Ex-presidente Aznar al enterarse de acuerdo del Estatud de Catalunya

NOSOTRSOS Y NOSOTRA

SOMOS BOCES CONTRA LA GUERRA*

Hoy 15 de Febrero somos millones de voces en el mundo las que nos alzamos en contra de la locura de la guerra establecida permanente por EEUU y sus aliados, amparados en una serie de hipócritas excusas para ocultar sus verdaderos intereses. Ni las multinacionales, ni del petróleo, ni de las armas, ni su concepción mercantilista del mundo, ni sus medios difusores del pensamiento único podrán jamás justificar el dominio, la destrucción y la muerte de miles de personas.
No más sangre por petróleo. Porque el beneficio de la economía de los países enriquecidos, del mantenimiento de nuestros modelos de producción y consumo, se está condenando a millones de persona a la pobreza. La lucha por el control de los recursos energéticos de Irak, segundo país productor de petróleo, está en la base de esta nueva escalada militar.
No a las falsa lecciones de democracia y seguridad. Resulta inadmisible la pretensión de Bush, Sharon y sus aliados de erigirse en defensores de la democracia y las libertades mientras pisotean los derechos más elementales con la excusa de combatir el terrorismo.
Alto a la locura armamentística. Resulta cómico si no fuera por lo grave de la situación que los países que mas armas de destrucción almacenan, producen y vende, como EEUU y la UE, quieren erigirse en jueces de otros países en esa misma cuestión.
Son ellos los que ha convertido el mundo en un polvorín; son ellos los que se enriquecen con el dolor, la muerte y el sufrimiento. Son ellos, además, quienes han armado al gobierno de Irak que, con sus armas, masacró la población Kurda, y han sido ellos los que impulsaron Bin Laden.
Mientras Estados Unidos trata de someter a la ONU a sus intereses, ¿Cuál es el papel desempeñado por el gobierno español?
El gobierno del PP, compitiendo en servilismo y subordinación a Estados Unidos con otros gobiernos del la UE, está decidido a participar directamente en la guerra en contra de la opinión de la mayor parte de la ciudadanía y pisoteando la legislación vigente.
No colabores con la guerra ni con su preparación. Sus guerra las pagamos nosotr@s. Mientras en nuestro país el gasto militar diario es de 45 millones de Euros, cada vez hay menos dinero para inversiones sociales: educación, vivienda, sanidad…
Alcemos la voz: nuestro compromiso es oponernos a la maquinaria de la guerra y la represión, movilizando a los demás a remover cielo y tierra para pararla.
¡NO EN NUESTRO NOMBRE!
¡OTAN NO BASES FUERA!
¡PONTE EN PIE DE PAZ!
¡PAREMOS LA GUERRA!
¡NO A LA GUERRA!
¡NOSOTROS Y NOSOTRAS SOMOS VOCES!
Burgos 15 de febrero de 2003

* Manifiesto leido por Virgilio Mazuela tras la manifestación

UN ROJO COMO DIOS MANDA


En vísperas de su muerte, durante la habitual reunión con sus amigos de Eirene Cultura para la Paz, celebrada en su domicilio, Virgilio Mazuela se levantó para ir al baño. Los allí presentes aprovecharon para comentar con la enfermera que le atendía lo particularmente desmejorado que le encontraban ese día. Después continuó la reunión entre bromas y veras, como siempre. Al finalizar cada uno se fue a su casa y Virgilio se quedó en la suya, pero ya camino del cielo. Aquella noche el corazón de Virgilio Mazuela, que llevaba un tiempo pasándolo peor que un cura en los infiernos, se fue apagando como una lamparita y las chiribitas que se le amontonaban en la mirada se le volvieron de porcelana.
Aun siendo economista, el corazón de Virgilio era de más de mil kilos y juguetón. Cuando los trabajadores de Cyfisa recurrieron a él para darle una salida autogestionada a la empresa, una pequeña representación se dirigió a Madrid para reunirse con Rafael Calvo Ortega, por entonces ministro de Trabajo de la UCD. Como la cosa coincidió con vísperas de elecciones y el ministro andaba zascandileando por diversos actos electorales, la delegación de Cyfisa hubo de esperar al malqueda en un saloncito que con el paso de los minutos parecía transmutarse en tremenda sauna. Harto de esperar y sudoroso, a Virgilio se le ocurrió entonar un par de estrofas que les ayudasen a mejor sobrellevar el inmisericorde transcurrir del tiempo. Ya fuese porque los versos pecaban de explícitos, pues decían «¡Ministro, cabrón, trabaja de peón!», ya fuese porque el énfasis y los decibelios con que eran proclamadas excedían con mucho el decoro del Ministerio, el caso es que se abrió la puerta del saloncito y aparecieron dos guardias civiles, metralleta en mano, que no parecían creerse lo que estaban oyendo.
Los uniformes y las armas se los había prohibido el médico. Quizás por ello, no se le ocurrió mejor fecha para fundar el «Ateneo Popular Los Otros» que el 20 de abril de 1976, justo el día que se conmemora en Portugal la Revolución de los Claveles. Imaginación, decía, las cosas hay que hacerlas con imaginación. La misma que le echaron cuando, tras unas pintadas nocturnas, el Ayuntamiento les multó con cinco mil pesetas por ensuciar las paredes. Ágiles en la respuesta, los del Ateneo mandaron una misiva al Ayuntamiento multándole con veinticinco mil de vellón por dejación de funciones, pues la mitad de las calles estaban embarradas y sin asfaltar, los jardines presentaban un desaliño de aquí te espero, las farolas brillaban por su ausencia..., vamos, que multaban al Ayuntamiento porque venía a ser como la vaca del tío Mauricio, que en lugar de leche daba pena.
No hace tanto, exaltada su alma libertaria por la grandiosa gesta protagonizada por los legionarios de Trillo en la isla Perejil, Virgilio y sus secuaces, no pudiendo aguantarse el nervio, se propusieron la toma del Cubo de la Cava, y que fuera lo que Dios quisiera. Las del alba serían cuando una avanzadilla tomó por sorpresa el Cubo y allí plantaron, al lado de un castaño raquítico, una pancarta con sus reivindicaciones: «Independencia, Anarquía y Autogestión para el Cubo de la Cava (y abono para el castaño)».
Virgilio Mazuela era un utópico de mucho cuidado, de ésos de «abono para el castaño». Si alguien andaba medio vencido, Virgilio tenía la maña de sacarle de nuevo la sonrisa a paseo. Hablar con él era como beberse un botijo fresco de bebida isotónica: te daba unas alas nuevas y, venga, a volar se gana el pan. Como al castaño de la Cava, abonaba a los amigos. Tan enorme era el tamaño de su corazón que se le salía un poco por la espalda. A propósito del tema, solía decir que él pensaba lo mismo que cierto alcalde cuando éste afirmaba que no le importaba que le llamaran cabroncete, lo que le molestaba era el retintín con el que se lo decían. Es más, habiéndole requerido Alejandro Céspedes, el cura de Capiscol, para dar el pregón de las fiestas del barrio, al día siguiente llamó por teléfono a uno de sus amigos y le espetó: Ángel, ¿has visto la foto que me han sacado en el Diario?, ¡Esos traidores me han sacado de espaldas!
Huía de la tristeza como de un nublado. Dice Ángel Barredo, su gran amigo del Ateneo, que cuando más le vio disfrutar fue una vez que organizaron un concurso infantil de carteles para la paz. Ni cuando se fueron a un concierto en el Teatro Principal pertrechados con máscaras antigás y una pancarta en la que se leía «Por si viene Puttin», ni cuando montaron un cursillo para algunos presos en los que se les aleccionaba en el arte de aligerar los bolsillos de los honrados ciudadanos -por cierto, tan aplicado resultó el alumnaje, que del Ateneo desapareció como por ensalmo el equipo de música-. Lo cierto es que nunca se le vio gozar tanto a Virgilio como aquel día en que el Ateneo se llenó de rotuladores Carioca, de pinturas Alpino. Parecía mentira que el cuerpo de Virgilio pudiera albergar tanta tonelada de sentimiento cojonudo.
Las últimas noticias nos informan de que todos aquellos a los que ponía de chupa de dómine en El Perdigón, el último fanzine combativo y libertario de la ciudad, han acordado poner su nombre a una calle de esta ciudad extraña, asperona y hoy mucho más triste. Que me perdone Virgilio, pero un refrán muy castellano dice que después de muerto el burro, la cebada al rabo. Resulta un contrasentido que algunos, ahora, pretendan hacerse la foto junto al autor del magnífico libro Los Burgos perdidos, ese libertario que les zahirió cien y mil veces, ese rojazo como Dios manda. En fin, ya puestos en harina, no estaría nada mal que, como homenaje a todos sus compinches, pongan, en la parte de abajo del letrero: «Somos pocos pero estamos locos».

Zurdo

Adiós a Virgilio Mazuela

“El tiempo pasa. Escucha.
El tiempo pasa” (Dylan Thomas)

Que raro escribir de pronto en pasado sobre ti, Virgilio, que eras ayer mismo una presencia viva, querida y poderosa en la vida de uno. No encuentro consuelo. Así será y debe ser, porque nadie puede saber, comprender ni imaginar lo que tu manera de ser, de pensar y estar en este mundo ha representado en mi vida.
La ultima vez que nos vimos, ya es de verdad y para siempre la última y la posibilidad de un nuevo encuentro ya no existirá, pese al alivio que recibo al pensar que me quedan tantos ejemplos tuyos que tengo suficiente para vivir con dignidad lo que me queda de vida.
Tú sabias que la diferencia entre la bondad y la maldad es cada vez menor, que los intereses económicos hace tiempo que lo anegaron todo, pero insistías en contemplarte abrazado a esta ciudad, al deseo de verla mejorada, cambiarla por un respeto mutuo y la tolerancia y pese a que te dolía la banalidad y el peligro de los poderosos, no se te ocurrió abrazar rencor alguno. Cuantas veces me recordabas el dolor que te producía el desden por las utopías y que la modernidad consistiera en parecer cínico, en enriquecerse a costa de los demás. Y en burlarse de los afanes elementales de la vida: la solidaridad, la libertad la honradez el deseo de felicidad y de justicia.
Te veo ahora, Virgilio, llegar un miércoles cualquiera a esa vieja reunión de amigos, con el paso lento, doblegado ya por las inclemencias de la edad, apoyado en el bastón, con la mirada ensombrecida, como perdida pero que se volvía entrañable y generosa apenas comenzabas a hablar y uno era consciente, al instante, del rigor inflexible que poseías en el cumplimiento de los deberes que la amistad te imponía, de tu indulgencia hacia la flaqueza y tonterías humanas, de tu critica persistente y aguda de aquellas conductas que contribuían a hacer este mundo insolidario, injusto y violento. Mas de pronto, como deseando abandonar la seriedad nos contabas cualquier historia amena, divertida, hilvanada con la rapidez de tu humor e ironía y el peso de la cruda y dura realidad se tornaba liviano, ligero, menos transcendente, mas llevadero. ¿Qué hacer entonces con el inmenso vacío que deja tu ausencia?
Estabas educado para no ser de derechas, pero conviviste con todo el mundo, con el alimento mas preciado de tu carácter: la indulgencia, la comprensión y el humor.
Días antes de tu muerte, cuando nada hacia presagiar el final, bajo una lluvia tierna, cerca ya del portal de tu casa, me cogiste de la mano, me miraste desde el fondo de tus ojos atónitos y tristes y me confesabas, que dabas gracias a Dios por haber cumplido 80 años y tener la dicha de celebrarlo en compañía de tu mujer, nietos y amigos. Estabas emocionado Virgilio, te temblaba la voz y fue entonces cuando te oír decir: amar, Guti no es mirarnos a los ojos, si no mirar juntos en la misma dirección.
En esta hora de la noche, en el cuarto que conoces, recogido y humilde, recobro esas palabras y comprendo que la verdad para ti Virgilio, era lo que hacía de ti un hombre. Cada vez que te dabas a los demás, cada vez que buscabas hacerles mas llevadera su vida, lo que buscabas además era conocer el sentido de esa entrega, sabias que el presidio reside allí donde se dan golpes de azada que carecen de sentido, que no vinculan a quien los dan con la comunidad de los hombres.
Por eso tenias sed de hallar compañeros, amigos, hermanos, pues lo maravilloso de ti, no era que compartieras las horas vacías, ni que nos consolases en momentos difíciles, ni que dejaras esperanzas en nosotros, sino que lentamente, día a día fueras depositando provisiones de fidelidad, de tolerancia, de respeto, de amor, de honda y sentida amistad.
¡Ah el sentimiento de la amistad, que profundo y exigente era para ti! La amistad significa perdurar en la vejez o en el tiempo, me decías, es una forma de discreción que no admite la maledicencia, ni el comentario banal que todo lo convierte en basura. Amistad es confianza, repetías con frecuencia, discreción, respeto. Eran tus palabras, Virgilio. Has dado el paso adelante y la muerte ha hecho desaparecer el mínimo fulgor de de tu carne. Ya no recibiré cada día tu llamada, ya no me confortaras en mi soledad, ni oiré tus consejos, tu manera de ofrecerte y comunicar el sentimiento de tu amistad, pero me queda la memoria y el misterioso despertar de los recuerdos. Bastará entonces un hecho, un suceso, una injusticia o desdicha humana, par regresar a ti, como en los días en que fui dichoso por el simple hecho de estar a tu lado, de compartir la energía de tu verdad, que me hacia mejor, mas comprensivo y humano, Al fin querido Virgilio, fuiste un poeta que anheló como un niño un mundo de justicia, de solidaridad, de pureza y de amor.
Descansa en paz.

J. A. Martínez Gutiérrez

Virgilio Mazuela, el genio burlón



Cualquier semblanza que se escriba sobre Virgilio Mazuela Rubio quedaría siempre incompleta. Esta, por apresurada, mucho más. Pero llegarán días de reposo de amor, de recuerdo calmado, pasado el dolor inicial. La verdad, amigo Virgilio prefiero escribir estas líneas en la seguridad de que las vas a leer cualquier día por la mañana mientras tomamos un café. Ya veo tu cara sonriente, mirando e reojo el texto que casi no necesitabas leer, abriendo una sonrisa luminosa y condescendiente. Para luego, como en el mejor de los libros de T:H:Whrite, decirme: “ Lo mejor cuando se está triste – comentó Merlín, empezando a soplara y resoplar- es aprender. Así era Virgilio un genio burlón, un hombre tan adelantado a su tiempo, que muy bien podría decirse de el, que de pequeño se había caído de una marmita llena de “galipó”. Si yo te “contaría”, era el prólogo a muchos de sus interminables anecdotarios, su forma favorita de aventarnos los malos humores a tantos modorros, majetes y asperones que pululábamos a su alrededor.
Virgilio, la verdad, además de ostentar un abrumador rosario de afectos, experiencias y compromisos, bien podría presumir de tener la mejor compañía que mortal alguno pudo desear, pues junto a su entorno familiar, transitaba por la vida interior acompañado de un universo de personajes fantásticos, entrañables y sorprendentes. Y a la cabeza de todos desfilaba la tía Visi, su hermana Priscila y su parentesco nunca desmentido con la Benemérita, aunque yo siento un particular cariño por Nemesio, “un tipo contundente y recio en sus saberes”, que sentenciaba: “ Endestintamente se “puicir” alquitrán o asfalto pero el termino trecnico es galipó”. Aunque Virgilio Mazuela Rubio era hombre poco dado a la parafernalia, su biografía nos ofrece la imagen de un hombre culto y solidario. Nace en Burgos en Diciembre de 1925. Estudia sus primeras letras en el colegio de Saldaña, para pasar a los Maristas y posteriormente al Instituto Cardenal López de Mendoza. Se traslada a Valladolid para realizar la carrera de Comercio y se titula en Ciencias Económicas en Madrid. Trabaja durante cuatro años en el Instituto Español de Monedad Extranjera, hasta su regreso a Burgos donde dirige una fábrica, entre 1956 y 1975.
Su paso por el mundo de la cultura y la solidaridad queda acreditado en el Lucernario, Eirene Cultura para la Paz, Burgos Acoge o por su asesoría en el conflicto de Cyfisa. Además de su colaboración en diversos medios de comunicación y, por supuesto, de sus libros: Los Burgos perdidos, el Galipó y Olegario el del centenario.
Para terminar nada mejor que sus palabras: “Nuestros paisanos, los burgueses, son fríos y asperones (…) Sin embargo, aunque parezca que esto define nuestro carácter, yo he conocido, en los locos tinglados en que me he movido, las buenas gentes, los amigos, las personas capaces de soñar y de vivir la utopía con la esperanza de que se cumpla, aunque sabiendo que ellos no la verán cumplirse, como los trabajadores de la Catedral nunca pensaron en verla terminada”.

Carlos de la Sierra

El sobrino de la tía Visi en el Caribe


El año 1968 fue, de alguna manera, la culminación de toda una serie de cambios sociales, políticos y económicos que se habían ido sucediendo a lo largo de los años 60: cambios de estilo y de estética, como la minifalda o los pelos largos en los chicos, cambios en la música con la irrupción de los Beatles y los Rolling, cambios, sobre todo, en las estructuras sociales: Concilio Vaticano II, independencia de Argelia y de diversos países africanos, guerrillas en Hispanoamérica con los emblemáticos Camilo Torres y Che Guevara, el poder negro y Martin Luther King, triunfo de Castro en Cuba, huelgas en la minería asturiana, etc., cambios que de alguna manera culminaron en el Mayo francés.

En Burgos todos esos cambios se vivían en un reducido número de personas con gran intensidad. Se aprovechaba cualquier viaje al extranjero para traer discos, películas, libros, revistas... La Galería Mainel había abierto sus puertas en 1966 y la Librería Granado suministraba asimismo codiciados libros prohibidos. Los cineclubs, los Cursos de Verano para Extranjeros, los grupos de teatro, los clubs juveniles, algunos salones parroquiales, la sede de la Hoac en la calle San Juan, etc. eran reductos donde se reunían ese grupo animoso de ciudadanos que intentaban cambiar ese Burgos levítico y conservador.

En ese entramado, también estaba la Alianza Francesa, que tenía su sede en la entonces calle General Mola y que contaba con cerca de 100 socios entre los que estaban Luis Martín Santos y Esteban Granado. Allí se realizaban debates, reuniones y charlas. Una de ellas se destinó a dar a conocer la experiencia del viaje a Cuba que había realizado recientemente Virgilio Mazuela. Virgilio había viajado a la isla caribeña por motivos profesionales y al volver se planteó informar de todo lo que había percibido en su estancia. Ese día, en el reducido salón de la Alianza (era un piso normal) no cabía un alfiler. Decenas y decenas de burgaleses nos apretujábamos para oír las sensaciones e ideas que la experiencia cubana, que estaba en sus primeros pasos, le había producido a Virgilio.

Virgilio Mazuela, hombre que no había llegado a cumplir los cuarenta años pero que tenía tras de sí ya una importante trayectoria como activista social y comprometido con la sociedad, nos fue explicando y deleitando con su fácil palabra sobre las formas de vida en Cuba, las primeras medidas tomadas por el gobierno de Fidel, el comienzo del bloque a la isla por parte de los EE.UU. y las experiencias autogestionarias que se comenzaban a ensayarse en la isla... de tal modo y con tanto entusiasmo y coraje que no se oía el vuelo de una mosca. El tiempo pasó sin que nadie nos diéramos cuenta, y cuando se impuso la evidencia de que, por lo avanzado de la hora, había que terminar esa reunión, se quedó en continuarla en la próxima semana, dado lo interesante del tema y la expectación levantada por las explicaciones de Virgilio Mazuela.

A la semana siguiente volvimos con gran interés al piso de la Alianza Francesa y, cuál no sería nuestra sorpresa, cuando un escueto comunicado nos informaba que la charla se había suspendido. No llegué nunca a saber la verdad pero no había que ser muy listo para deducir que la mano negra de la Policía había intervenido en esa decisión. Días después, y a título personal, Virgilio fue informando y ampliando a quien quiso su experiencia cubana, aplaudiendo por un lado la capacidad de un pueblo que había vencido al coloso americano y por otro inquieto ante los claros síntomas de poder único y recorte de libertades que se estaba produciendo.

Así es como conocí yo por primera vez al sobrino de la tía Visi, experiencia maravillosa que luego derivó en una amistad enriquecedora y entrañable durante casi cuarenta años.

Fernando Ortega Barriuso

Érase un hombre
asomado a una sonrisa
de figura fina
de pupila en sus ojos
vamos…un socarrón.
Érase este joven
de los que nunca acaban sus oraciones
porque ya los rezan otros.

érase, este mozuelo,
no sólo el vuelo sino el revuelo
de las palabras no oscuras
de esta ciudad.
Érase luz en el chiste,
agua en el Arlanzón
martillo sin clavos.
hablador de silencios,
amante del amor.
Érase y eres
el niño asomado
govie con su pupila
ríes a este tiovivo…
A la vida.


Una abrazo chaval


A Virgilio Mazuela
Pablo César del Río Pinedo

Tal vez todo no sea más
que una historia repetida
sobre la vida reala de un poeta
vista desde mi parcial forma de ver las cosas
no sea más que una irracional
forma de verlo todo
o no ver con claridad nada
de nada
sin embargo seguir adelante
en esta sinrazón forma
de morir hacia dentro
forma sin la cual no se vivir
ni un solo segundo
de esta marital vida
y mucho menos vivirla solo
con el pequeño chivo expiatorio
de un sueño nuevo
de la libertad vigilada
donde cerrar los ojos
es síndrome de crueldad
pues la cosa suceden igual
a pesar de no abrir los ojos

por miedo a no volverlos
a abrir
sigue luchado compañero
que mañana seremos dos

Jkosé


ENTREVISTA

__________RECUERDOS


Este perdigón es el número 30. Este año hace 30 que se fundó el Ateneo Popular Los Otros y cuando este número salga hará 30 días que nuestro buen amigo Virgilio partió para vivir la utopía. En estos más de 30 años de amistad con Virgilio han sido muchas las anécdotas que juntos hemos vivido. Recordar algunas de ellas en este número es una obligación que tenemos los que hacemos el Perdigón. Somos conscientes que hemos perdido nuestro mejor aval. Hemos perdido su agudeza, su fina ironía, su reflexión política y humana. Se nos ha ido su cariño y su saber tratarnos a cada uno de nosotros. Sabía sacarnos lo mejor de cada uno y sabía mejor que nosotros mismos todo lo que podíamos dar de sí. Hemos decidido cambiar la clásica entrevista por una charla con Virgilio, recordando aquellas vivencias que como militantes y amigos tuvimos con él.


P.- ¿Te acuerdas Virgilio de aquella charla que en 1976 dimos en las Jesuitinas con el título “Un hombre algo más que un voto”.

Virgi.- ¡No me voy a acordar!. Mira que algunos nos miraron mal. No habían llegado las primeras elecciones y allí estábamos nosotros diciendo, que la democracia que nos venía encima reduciría al ciudadano al simple hecho de meter un voto cada cuatro años. Sin más participación. Pero mira, fuimos profetas. Hoy muchos de los que entonces nos criticaron están asqueados y no votan.

P.- Y aquella vez que nos multó el Ayuntamiento con cinco mil pesetas de las de entonces por pegar unos carteles y ensuciar las paredes.

Virgi.- ¡Qué bien nos salió la contestación!. En el escrito que les hicimos les multábamos nosotros a ellos con 25.000 Ptas. Por la falta de semáforos, de pasos de peatones y por no tener asfaltadas las calles. Todavía estamos esperando la contestación. Aquellos eran tan tontorolos como los de ahora.

P.- ¿Y te acuerdas cuando nos birlaron el equipo de música?.

Virgi.- Calla hombre. El amigo V. que salió de la cárcel y no se le ocurre cosa mejor que enseñar en el Ateneo a un grupo de presos las formas honradas de robar. Les decía que de robar en Gamonal nada de nada, había que ir al centro y birlar la cartera a los bien trajeados, con cartera de piel en la mano y a la salida de los bancos. No había dado ni tres clases y nos birlan a nosotros el equipo de música. V. dijo ¡la madre que los parió mañana mismo está aquí el equipo! y la verdad que así fue.

P.- ¿Y te acuerdas de aquella charla que organizamos sobre anarquismo?.

Virgi.- ¿Cuál de ellas? Sobre anarquismo hicimos más de una.

P.- Fue aquella que en el coloquio después de mucho debatir sobre la actualidad del anarquismo saltó Paco S. “Ya está bien de tanto anarquismo de salón. Lo que hay que hacer es lo que hacían los viejos anarquistas que desde Alaska hasta tierra de fuego bajaban liquidando banqueros”. Menos mal que tú con el ingenio de siempre le dijiste: hombre Paco no jodas, lo que hay que hacer es quitarles el dinero que para ellos es más que la vida.

Virgi.- Había que comprender a Paco. Una persona que fue un anarquista destacado, que formó parte del grupo Los Solidarios, que las circunstancias hicieron de la acción directa una forma de vida, no podía comprender el anarquismo español de los años 80 tan falto de ideales y de entrega, tan falto de hombres como Paco. Yo le quería. Fue un hombre y un revolucionario honesto.

P.- Uno de los días que más gozaste fue cuando organizamos con varios colegios “El Día de la Paz y la Nó Violencia”. ¿Te acuerdas de aquellos 200 dibujos que hicieron los niñ@s bajo el lema “Como ves tú la Paz”?. Todos los dibujos expuestos en el Ateneo te llenó de emoción.

Virgi.- No esperábamos una respuesta tan generosa. Si algo merece la pena es conseguir que la paz pueda ser algún día realidad. Creo que las cosas que se hacen con corazón, con entrega, siempre salen bien.

P.- También te acordarás del gran cabreo que cojiste cuando hace dos años el Ayuntamiento actual, concretamente el concejal Francés organizó con varios colegios el día de la Paz y la No Violencia.

Virgi.- Angel y yo fuimos como dos leones a por ellos. Tuvimos la suerte de encontrarnos con Francés y le dijimos que como tenían tan poca vergüenza de haber declarado y votado sí a una guerra y ahora hablar de paz. ¿Qué entendían ellos por paz y por democracia?. ¿Con qué categoría moral podían hablar de paz?. Le dijimos todo lo que pensábamos y el muy capullo por todo argumento va y n os dice: ¿“y a vosotros que os parece lo de Cuba?, porque no lo condenáis”.

P.- De vuelta a casa me decías: Me voy contento por lo menos les he dicho todo lo que pienso. Y yo te dije: pero, habrán entendido algo.

P.- Cuando lo de la Autogestión de CYFISA, mira que tenemos anécdotas; ¿te acuerdas de cuando fuimos a Madrid o de la reunión que hicimos con los acreedores?.

Virgi.- Lo de Madrid fue la leche. El jodido ministro, aquel del ojo revirao que era de la UCD como se llamaba…creo que Calvo Ortega que nos cita en Madrid y él estaba haciendo campaña para las elecciones en Asturias. ¿Te acuerdas que yo fui con vosotros como economista?. Llegamos a los Nuevos Ministerios, nos meten en un cuarto de tres metros sin ventanas y nos tuvieron más de una hora. Tú ya de mala leche empezaste a vocear “ministro cabrón, trabaja de peón” y ya con el cachondeo empezamos todos. De repente se me ocurre abrir la puerta y dos guardias civiles, una a cada lado de la puerta metralleta en mano. Cerré la puerta y ya no se volvió a oír ni el vuelo de una mosca. De la reunión de acreedores mira que echamos horas haciendo el estudio de viabilidad. Convencer a la mayoría de los acreedores de que el futuro pasaba por vosotros los trabajadores y de que ellos no iban a cobrar ni un duro de las deudas si ejecutaban el embargo, es algo que hizo historia. Hasta el juez se hacía de cruces de la jeta que teníamos.

P.- ¿Te acuerdas de la reunión con los representantes de la Banca en el Ministerio Trabajo?.

Vrigi.- ¡Cómo no me voy a acordar!. Fue cuando a Angel se le hincho la vena y empezó a llamarles usureros, ladrones, que quemaban la fábrica antes de que volviera a sus manos. Razón no le faltaba, les acojonó a todos. Recuerdo que a la salida el Secretario del Ministro el Sr. Villalobos, un viejo falangista salmantino le dijo a Angel: -si cuando la guerra en vez de quemar tantas iglesias se hubiesen quemado los bancos otro gallo cantaría.

P.- ¡Qué risa con el bueno de Villalobos!. Te acuerdas que nos decía ¿cuánto dinero pedimos para reflotar la empresa?. Le decíamos ponga 200 millones. Nada de 200 nos decía vamos a poner 700 y el jodido se quedaba tan ancho. Claro que al final no nos dieron ni un duro.

P.- ¿Te acuerdas Virgi de las excursiones que organizaba el amigo Angel; aquella a Brañosera y no te pierdas la de Barcena Mayor?.

Virgi.- Calla hombre. Mira que ponía interés en organizar excursiones pero no le salía una bien. La de Brañosera nos metió a todos los de Eirene en aquellos especie de hotel que eran habitaciones de cuatro camas y a mi me tocó dormir con la Chari y dos amigas más.

P.- Leches Virgi, que a la mañana siguientes saliste gritando: las he de dejado a todas satisfechísimas. Mirad que cara más alegre tienen. Y cuando llegaron las dos amigas de Carmen del País Vasco, que te liaste a contar chistes de vascos hasta las tres de la mañana. Nos tirábamos por el suelo de risa.

Virgi.- La que fue mala con narices fue la de Barcena. Si este Angel es buen chico pero burro como el solo. Nos metió a todos en un Albergue lleno de telarañas a dormir en literas, y encima el que llevaba el albergue un falangista de mucho cuidado y que vosotros le bautizasties y le llamabais Inestrillas. Te acuerdas que nos apagaba la luz a las 11,30 de la noche y todos a coro gritabais: Inestrillas, cabrón danos la luz.

P.- Leches Virgi pero a ti y a Chari os pusieron en una habitación individual.

Virgi.- Calla, calla, que vosotros estabais debajo y por la tarima del suelo veíais nuestra habitación y para colmo el Water estaba dos pisos más abajo. Y lo de mear no lo cuento, que me da vergüenza.

P.- Y ¿te acuerdas cuando Toño confundió a Daniel con un ciervo?.

Virgi.- De eso no me acuerdo muy bien. Pero ¿cómo fue?.

P.- Salimos hacer una ruta que según Angel era de 5 horas. Empezamos a andar a las 9 de la mañana y a las cuatro de la tarde, como siempre, ya nos había perdido. Daniel con un cabreo de Dios padre dijo: el pueblo tiene que estar debajo de este monte así que yo me largo. Era un monte que daba miedo mirarle de lo espeso que era. María Jesús la pobre viendo que su Daniel se largaba empezó a llorar pensando que le comía un oso. Angel al final encontró el camino, pero las horas pasaban y la noche se nos echaba encima, Toño mirando al monte con los prismáticos a ver si veía a Daniel. Sobre las siete u ocho de la tarde Toño grita: ya veo a Daniel nos está haciendo señas con los brazos. Mira Carmelo con sus prismáticos y dice: ¡Qué brazos ni que cojones es la cornamenta de un ciervo!. Menos mal que cuando llegamos a Barcena a las 10 de la noche Daniel llevaba más de dos horas allí, pero sin cornamenta.

Virgi.- No sé como os fiabais de Angel. Os metió más de 12 horas de ruta y la Chari y yo esperando como dos tórtolas. Menos mal que los dos días siguientes lo arregló un poco.

P.- Pero cuando fuisteis a Egipto no lo organizó mal.

Virgi.- Que coño la que lo organizó fue una agencia. Como para dejarlo en manos de él.

P.- ¿Te dejó buen recuerdo el viaje a Egipto?.

Virgi.- La verdad que sí. Fueron 14 días realmente hermosos fuimos nueve de Burgos todos amigos. Enseguida nos ganamos la amistad de los cerca de 40 que componíamos el grupo. Yo sólo pasé mal rato cuando lo del ABC y los tres días que pasamos en el Cairo. Cruzar las calles del Cairo era un suplicio no había semáforos, ni leches. Me cogía al brazo de Angel para que me ayudase a cruzar y los coches encima nos pitaban porque no corríamos. Como para correr estaba yo.

P.- Y lo del ABC cómo fue

Virgi.- Eso creo que fué en Asuan. Fui con Angel a cambiar moneda a un banco y a la salida veo a un joven gritar: prensa, ABC, Times, Washington Pons, ect. y le digo al moro oye dame un ABC, ¿cuánto cuesta?, 5 libras, saco el dinero para pagarle me coge el tío 20 libras me da el ABC y dos libras de cambio le digo que me tiene que dar otras doce libras y allí se formó la de San Quintín, el moro dice que ya me las había dado, yo que no, sale Angel del banco empieza la bronca gorda el tío llame a un guardia, el guardia da la razón al moro. Yo que veo la cosa grave cojí mi ABC, le cogí a Angel del brazo y le dije vámonos que de aquí salimos mal parados.

P.- ¿Pero la cosa no fue a mayores?.

Virgi.- Calla, que cuando llegamos al barco el jodido moro me había birlado no 20, sino 40 libras y encima me había dado un ABC de tres años antes. El jodido Angel se tiraba por el suelo, me estuvo tomando el pelo todo el viaje. Yo que en mi vida había comprado un ABC, para el primero van y me la meten.

P.- Bueno Virgilio. Podríamos llenar mil páginas más contando vivencias de estos más de 30 años, pero tiempo habrá.


Estos recuerdos y vivencias con mi amigo y maestro, son una de las partes más importante de mi vida. Otras vivencias, otros recuerdos vendrán pero seguro que ninguno como los vividos al lado de este gran hombre que me enseño a ver el mundo con los ojos sabios del que siempre ve la botella medio llena. Perduraras en mi memoria hasta el final de mis días.

Que fácil fue quererte Virgilio:



Chari, Rosario, Mª Luisa, Inés, Pía, BiBi, gracias por vuestra generosidad, por habernos abierto ese espacio donde junto con vosotras hemos podido compartir el corazón, la mente y la alegría de este GRAN AMIGO. Gracias de todo corazón.

Voy a decir unas palabras en nombre del Ateneo Popular Los Otros y del colectivo Pacifista Eirene Cultura para la Paz, de los cuales Virgilio no sólo formaba parte sino que era su pilar fundamental.
Todos los lunes a las ocho y media los de Eirene Cultura para la Paz, nos reuníamos en su casa. A las 10,15 de la noche de este último lunes acabó la reunión nos despedimos de Virgilio, le dimos un beso y le dijimos: cuídate y hasta el lunes que viene.

El próximo lunes llegará pero tú faltaras, no estarás presente, pero ten por seguro que tampoco estarás ausente. Fueron tantos años de compartir vida, de compartir sueños, de compartir esperanzas y alegrías, de compartir un mundo. Un mundo del cual no nos gustaban muchas, muchísimas cosas. Creíamos y luchábamos por un mundo donde el valor primero no fuera el dinero, la avaricia, la competitividad. Queríamos un mundo donde la democracia fuera más allá de lo que es, que fuera la participación real de los ciudadanos. Queríamos un mundo donde la libertad fuera conquistada para disfrute y realización del ser humano. Queríamos un mundo donde el diálogo impidiera las guerras y los actos terroristas. Queríamos un mundo donde los que mandan, mandasen obedeciendo. Soñábamos un mundo de alegrías y de Bienaventuranzas hechas vida. Virgilio buen amigo. En nuestros momentos de desesperanza, de apatía, ahí estabas tú. No podemos abandonar, nos decías, está todo por hacer. Tenemos que intentar que salga a la luz el lado bueno del ser humano para que el mundo que está por llegar sea un mundo sin guerras, sin terrorismos, sin hambrunas, un mundo con naturaleza. Tenemos que seguir luchando decías para que aflore la fraternidad, la ternura, la generosidad, la amistad y la alegría, para que aflore la vida. Virgilio nuestro buen amigo, ¡cuántos sueños, cuantas utopías, compartimos juntos! Cuántos Virgilios hacen falta para construir ese mundo nuevo. No lo sabemos, quizás no serían muchos. Pero una cosa si sabemos, de una cosa estamos seguros que tu entrega, tu compromiso, tu utopía, continuara reencarnada, hasta el día en que los pobres hereden la tierra. Y está escrito que ese día llegará a pesar de lo mucho que unos pocos hacen para impedirlo. Pero los que estamos aquí, los de la montaña, los sin voz, los sin rostro, los hombres y mujeres verdaderos seguirán y seguiremos gritando: Para nosotros nada, para todos todo.

Queremos acabar con un canto a la esperanza y al compromiso, es un poema de Pedro Casaldaliga obispo de la Teología de la Liberación y que a Virgilio le encantaba.

“Hay quien piensa que el mundo está
tan roto, tan dolorido,, tan cansado….
Que es tarde para la esperanza
Que nada indica que vaya a llegar algo nuevo,

Que no hay alegría en ciernes,
Y sin embargo

Es tarde….

Es tarde
Pero es nuestra hora.

Es tarde
Pero es todo el tiempo
Que tenemos a mano para hacer futuro.
Es tarde
Pero somos nosotros esta hora tardía.
Es tarde
Pero es madrugada si insistimos un poco.


Virgilio buen amigo: hasta el lunes a las ocho y media

Dibujo: César de la Peña

_______________________________________

Los eneros más tristes son los de Burgos,

sí, seguramente.

Son esos eneros callados,

de fiesta de fin de año

con chantaje a lágrima.

Los eneros mas tristes se dan aquí,

en Burgos, con su "friúra", tan apropiada

para vestir a los nuestros de tragedia.

Son los eneros que bautizaron

nuestros miedos,

muerte, recuerdo,

nombres que podemos rezar

como cuentas de un rosario sin cruz.

Rodrigo, José, Alejandro

Benjamín o Virgilio.

¡Oh, Virgilio!

¿Qué sabrá -dirán-

un analfabeto de paleta y escoba?

Se llorar, como todos,

y no me engañan la rabia ni el llanto

de los robados por el tiempo,

la injusticiao la vida.

Los eneros mas tristes son los de Burgos,

sí, lo son.

Es el enero en la calle del Sauce,

negro.

Es el enero de Virgilio,

mudo.

Nuestro Virgilio

alegre y libertario.

Nuestro Virgilio

sal, corazón, tristeza.

Rubén de la Peña

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