miércoles, enero 29, 2014

Y DESPUÉS, QUÉ

por Rufino Hernández

Gamonal, con un enorme tesón y una forma ejemplar, ha sido capaz de vencer al propio regidor de la ciudad, en el pulso que en las calles del barrio se ha celebrado.
Es obligado aplaudir la forma, la convicción de estos vecinos de Burgos, que se han levantado contra un gobierno municipal inquisidor, megalómano, faraónico y arrojado a los brazos del empresariado especulador y, todo esto, activado en un contexto de paro generalizado, de múltiples corrupciones y recortes por doquier.
Es hora de aprender, extraer las múltiples enseñanzas que las luchas de estos días nos han proporcionado, de plantearnos un futuro sin caciques, otra forma de gobernar, otro concepto de ciudad y de participación ciudadana.
El tanden político-económico, que a lo largo de los años viene gobernando el Ayuntamiento de esta ciudad, concibe a la ciudad de Burgos como un lugar idóneo para sus negocios y enriquecimiento personal. Las luchas de la calle Vitoria, han sido capaces de poner caras físicas a este desgobierno, a sus robos, corrupciones y desmanes, han sido capaces de mostrar a las claras, los nulos cauces de participación ciudadana del Ayuntamiento y ha hecho saltar por los aires, al irrisorio tinglado del “consejo de barrio”.
Los vecinos, en las recientes luchas de Gamonal, han mostrado su gran capacidad para crear una fuerte organización de barrio. Después de la importante e insólita victoria, es necesario que esta organización se mantenga en el tiempo, asuma la suficiente capacidad que les permita plantear la ciudad que los vecinos reclaman, las remodelaciones que los barrios necesitan, con sus servicios, jardines, zonas peatonales, guarderías, salas de cultura etc., otro concepto de ciudad, donde los vecinos puedan crecer, desarrollarse libremente y ser felices.
Este planteamiento implica una descentralización profunda del Ayuntamiento, dando paso a las agrupaciones barriales, empoderando a estas para que sean el interlocutor válido ante cualquier intervención urbanística u otra naturaleza que se realice en los barrios, y en cuyo seno, se discutan los presupuestos municipales.
Algunas de las ideas organizativas aquí expuestas, el Ayuntamiento de Burgos tenía que haberlas puesto en funcionamiento hace ya más de dos años. La ley de “grandes ciudades” así lo exige y en consecuencia, hacer una división de la ciudad basada en distritos, y en cada uno de estos distritos, organizar una junta municipal, en lo único que sí hicieron caso a esta ley, fue en nombrar dos concejales más.
Pero no, a estos actuales inquilinos de la Casa Consistorial, todo lo que suena a descentralización, transparencia y participación, les escuece, prefieren la centralización, es su herencia de la época franquista. La transparencia, piensan que la cumplen, ya que editan su revista Plaza Mayor. Para enmascarar la participación ciudadana, tienen el tinglado de los “consejos de barrio”, pues son clientelares y sumisos, se les compra con subvenciones.
Es la hora de la organización, de dar salida al capital político ganado en las calles por los vecinos, de adelantarse a las reformas que éste o posterior gobierno municipal venga a imponer. Gamonal ha mostrado su capacidad y dignidad en la calle, frenando a un Ayuntamiento y a un empresariado corrupto, a utilizar estos mismos valores para crear y decidir sobre la forma de ciudad que sus vecinos necesitan.

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