sábado, enero 09, 2016

75 NUMERITOS, 15 AÑOS JODIENDO


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75 NUMERITOS,
 15 AÑOS  JODIENDO



A tenor de los números del enunciado y al hilo del souvenir con que queremos honrar el aniversario de nuestra aventura- reconocemos que no hemos sido un colectivo especialmente fogoso. Setenta y cinco veces en quince años salen a cinco homenajes por año. Como se ve mantenemos el promedio de ayuntamientos de antepalco que vienen a tener las parejas burgalesas corrientes -las de Gamonal algunas más, las de la zona sur algunas menos-. Y es que en esta Abadía que es Burgos, en estas tierras de frío y asperón -que decía el compa Virgilio- todo parece disponernos para la seriedad, la mojigatería y el atocinamiento. Me trae a la memoria el  cliché que por cierto tienen en el mundo de nosotros. Suelen vernos apropiados para zonas oscuras, heladas e inhóspitas y, para ello, me voy a apoyar en el retrato que de un burgalés diera Umberto Eco. En su novela “El nombre de la Rosa”, Eco establecía la trama en un Monasterio. En una montaña. El lugar, una especie de unión europea en miniatura con celosías en lugar de fronteras y la regla de San Benito sustituyendo las leyes del Merkel y los mercados, era habitado por toda una suerte de frailes de distintas nacionalidades. 
El bibliotecario, Jorge de Burgos,ciego, enjuto y mal encarado lleva una particular cruzada en contra de la risa. Para ello ejerce el papel de vigilante espiritual del lugar con férrea disciplina en la que, como principal medida, impide el libre acceso a la enorme biblioteca que esconde los muros de la abadía. ¿Por qué de Burgos? Pensé inocentemente mientras leía el desenlace de la novela. ¿Por qué el taimado, intransigente y asesino de la novela ha de ser de Burgos? ¿Por qué su  empeño contra el acceso a la cultura y contra el buen humor? Me basta haber conocido el timbre en que suenan las campanas de esta villa para entenderlo. Las sentencias que hace suyas el ciego Jorge de Burgos en la novela -a propósito de un tratado de Aristóteles que considera la risa como un instrumento docto- encajan a la perfección con este arquetipo de ciegos, por que no quieren ver, que suelen ser mis conciudadanos: “...podría enseñar que librarse del miedo al diablo es un arte de sabiduría ...podría saltar la chispa luciferina que encendiese un nuevo incendio en todo el mundo. 
Y la risa sería el nuevo arte, ignorado incluso por Prometeo, capaz de aniquilar el miedo”.La pregunta es como hubiese funcionado este convento que es Burgos si el bibliotecario hubiese sido otro. Virgilio Mazuela o Carlos Gómez. El saber sería distinto y el temor de Fray Jorge de Burgos -ese apocalipsis de humor, risa y falta del piadoso temor contra el que rezaba- estaría más próximo. Hoy ni Carlos ni Virgilio pueden guiarnos de otra manera que no sean a través de el ejemplo y el recuerdo.
Gran ejemplo; sabroso recuerdo. Y si rezar vale, a estas pequeñas deidades que supieron ver un poco más allá que Prometeo, les daremos la oración del Perdigón pidiéndoles la brevedad, la osadía y  el acierto. Mientras, buscamos desenredar el laberinto a esa biblioteca que el pertinaz Jorge de Burgos, el ciego monje, el criminal fundamentalista diariamente nos niega


Ante el porvenir, tengan ustedes anotado en su cuaderno de bitácora algunas de estas cuestiones que tan lúcidamente escribieron personas comprometidas con la res pública. Un servidor tan sólo las ha transcrito en el día de San Ambrosio, que si nieva, hay frío para dieciocho.





El derecho a tener derechos.

Por Biscuter.


Decía Hannah Arendt que alcanzamos nuestra humanidad no en solitario, sino en relación con los otros, en un mundo común y plural compartido. Es en este espacio público donde se desarrolla nuestra condición humana, donde somos capaces de actuar, de revelar nuestra identidad ante los demás y de crear espacios de libertad junto con otros. Una de las ideas más fructíferas que nos legó fue la de dotar al concepto de ciudadanía de un carácter universal, como el derecho de todo ser humano a tener derechos. Su propia condición de exiliada y judía, le hizo reflexionar sobre el fenómeno de los totalitarismos y sobre la suerte de los refugiados, apátridas, emigrantes y minorías en general. Arendt señala que el genocidio nazi hunde sus raíces en dos circunstancias que definieron al continente europeo desde mediados del siglo XIX: el imperialismo y la actitud ante las minorías étnicas y culturales. El imperialismo europeo en África deshumanizó a las poblaciones dominadas, en un contexto de racismo burocrático, que aniquilaba y masacraba a la población indígena sin piedad, como fue el caso del Congo belga con Leopoldo I o el de los primeros campos de exterminio creados por los bóers en Sudáfrica y Namibia. En cuanto al comportamiento ante los refugiados y las minorías en la Europa de finales del siglo XIX y primer tercio del XX, Arendt considera que fue clara antesala del triunfo del totalitarismo: el desarraigo y la superfluidad de grandes grupos de población que no reciben la protección en términos de derechos y de reconocimiento social y político por los estados. En este sentido, la actualidad de sus reflexiones parece innegable. 
La situación de grandes masas de refugiados y apátridas, que ella detectaba como uno de los problemas políticos principales del siglo XX, no ha hecho más que aumentar. Hoy hay más de 60 millones de desplazados involuntarios en el mundo; más de un millón de refugiados sin derechos, asentados en las fronteras del sur de Europa ( el 0,17% de la población de la UE), con 2.273 muertos en nuestras costas sólo en el periodo de enero a julio de 2015. En la década de los años treinta, las naciones europeas no supieron afrontar el problema de la presencia de crecientes desplazados, y ante el peligro que esta situación representaba para el funcionamiento de las instituciones, transfirieron el problema a la policía. De un problema político – ampliación de los criterios de inclusión en la ciudadanía del país de acogida – se pasó a un problema policial, a una cuestión de papeles. Como decía Arendt “nadie quiere saber que la historia contemporánea ha creado una nueva clase de seres humanos: la clase que es confinada en campos de concentración por los enemigos y en campos de internamiento por los amigos”.

La amenaza que se cierne sobre este concepto de ciudadanía del que nos hablara Hannah Arendt y sobre el propio sistema democrático, no sólo procede de la actitud frente a los refugiados e inmigrantes, sino también de las políticas neoliberales aplicadas en todo el mundo y también por tanto en suelo europeo, donde los ciudadanos son teóricamente portadores de derechos reconocidos en sus ordenamientos jurídicos, pero que hoy sufren recortes en todos los ámbitos, tras la devastadora crisis económica que no cesa y que se adivina recurrente, a pesar de Mariano y sus simplezas. Quienes piensen que puede haber una democracia con sueldos basura, impuestos basura, servicios sociales basura, corrupción, leyes mordazas, campañas electorales financiadas en negro y estados de excepción, están en Ganímedes, con raticulín. Alrededor del 30% de la población empleada en España es menos que mileurista. Tenemos 4,2 millones de parados, de los cuales sólo cobran prestaciones cerca del 50%, y un 29% de la población está en riesgo de pobreza. La ayuda a la banca ha sido de 61.495 millones de euros (sólo han devuelto el 4% de esta cantidad) y hay directivos de las grandes empresas españolas, como el presidente de Iberdrola, que cobran 25.300 euros al día de sueldo, ¡sí, lo han leído bien!, mientras que los recortes a las prestaciones de los parados han alcanzado en esta última legislatura los 12.000 millones de euros o el gasto en sanidad y educación se ha reducido respectivamente un 21%. Al hilo de estas deprimentes cifras, conviene también tener en cuenta una reflexión de Fernández Buey: “…Toda democracia es un proceso en construcción. Por debajo de lo que dicen las constituciones en las democracias liberales, la constitución material contradice la igualdad formal ante la ley y conduce a que unos estratos sociales, los más altos, estén sobre representados, mientras que otros, los más bajos, estén mini representados”.

Ante el porvenir, tengan ustedes anotado en su cuaderno de bitácora algunas de estas cuestiones que tan lúcidamente escribieron personas comprometidas con la res pública. Un servidor tan sólo las ha transcrito en el día de San Ambrosio, que si nieva, hay frío para dieciocho.

 


Hasta que dejemos de hacer pie
por Ecologistas en Acción de Burgos


Hemos llegado a un “acuerdo histórico” en la Cumbre de París, sin embargo los resultados de la Convención Marco Sobre Cambio Climático nos pone en la senda de incremento de más  de 3ºC de temperatura, incluso hay estimaciones de que superaríamos los 3.5ºC. Una mala noticia, puesto que por encima de 1,5ºC las consecuencias del cambio climático son difícilmente manejables. Se ha llegado a un acuerdo débil y abierto en el que los compromisos de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero no son vinculantes. Esto quiere decir que si un país incumple lo que voluntariamente se ha comprometido a reducir no recibirá ninguna sanción por parte de ningún organismo internacional.
Estamos asistiendo a un cambio climático que hemos generado las  sociedades industriales, y cuanto más tardemos en frenar las emisiones de gases de efecto invernadero, menos posibilidades tenemos de hacer una transición en términos justos y solidarios.

En la actualidad se estima que la temperatura es 0,85ºC es uperior a la temperatura global de la era preindustrial, que se toma como referencia. A pesar de que puede parecer poco, el impacto sobre los ecosistemas ya es notable. En el área mediterránea se está produciendo un  proceso de degradación climática que tiene como consecuencia un incremento de las regiones áridas, un alargamiento de la sequía  y la desaparición de muchos ecosistemas. La afección a las personas se traduce en menor disponibilidad de recursos alimentarios, reducción de cosechas, inundaciones y olas de calor frecuentes, así como la aparición de enfermedades no frecuentes en estas latitudes, y el aumento de partículas en la atmósfera. Estos fenómenos extremos se están repitiendo por todo el mundo, afectando a la biodiversidad y alterando los ecosistemas, provocando que las personas, cuya subsistencia dependen de ellos, deban abandonar estos lugares de forma temporal o permanente.


Además de lo que dice el acuerdo, hay que analizar lo que no dice: no menciona ni una sola vez el término “combustibles fósiles”, cuando la única forma de conseguir una reducción drástica de las emisiones de gases de efecto invernadero es abandonar el uso de los mismos. Ha quedado fuera del texto la justicia climática, la descarbonización, la financiación adecuada, los derechos humanos, la perspectiva de género, los refugiados climáticos… lo que nos indica que se ha firmado un acuerdo insuficiente, que perpetúa el actual modelo.  Esta  huída hacia adelante se justifica confiando en “falsas soluciones” que en ningún caso solucionan los verdaderos problemas, al contrario, n aun más profunda la crisis ambiental y las desigualdades sociales; y además, nos restarán tiempo para  reaccionar ante lo inevitable.
Ante esta perspectiva, parece que no vamos a reaccionar hasta dejemos de hacer pie, continuando con nuestro actual modelo y construyendo apartamentos en primera línea de playa en Laponia.   Puede ser una opción, pero dadas las incertidumbres que plantea superar el incremento de 1,5ºC e temperatura, mejor nos organizamos y construimos alternativas.

De París nos quedamos con la fuerte presión social que demanda otro modelo alternativo. Solamente será posible frenar el cambio climático con una completa transformación del sistema de producción y consumo, promoviendo la producción y el consumo local, reduciendo la circulación  y libre comercio de mercancías que viajan miles de kilómetros emitiendo millones de toneladas de CO2, construyendo otro modelo de movilidad que aumente significativamente el transporte público y frenando la industria extractivista que destruye la naturaleza y contamina la atmósfera. Y lo mejor,  es que este cambio puede hacernos más felices.


ESPAÑA (vaya tela)por Carlos de la Sierra


Es muy tarde, noche cerrada, y hace un rato me recuerdan que debo entregar esta columna al Perdigón. En la calle, la niebla se traga a una ciudad vieja y helada, pasmada sería la palabra exacta. Elijo la música de fondo, algo suave, melancólico, confortable; Platinum, de Mike Oldfield, en una vieja grabación donde la voz de Maggie Reilly en estado de gracia, de sensibilidad pura, canta North Star. Ya me siento mejor.


El asunto a tratar a continuación es grave, como poco. El juez de la Audiencia Nacional José de la Mata abre juicio oral contra los extesoreros del Partido Popular, por el caso de los papeles de Bárcenas y afirma que -resumiendo un auto de 102 páginas-: “considera acreditada la existencia de los delitos de organización criminal, asociación ilícita, falsedad contable, tráfico de influencias, blanqueo de capitales, delito electoral y delitos contra la Hacienda Pública”. Pues bien este Partido Popular acaba de ganar las elecciones en España. Ha perdido 63 escaños, pero sigue siendo la primera fuerza política del país con 123 escaños. ¡España!, ¡Ah, España! Además, para que no falte de nada en este sainete tan carpetovetónico, el resultado final de las elecciones lejos de resolver el asunto de la gobernabilidad plantea múltiples incertidumbres. Queda claro, eso sí, que Ciudadanos es de derechas, muy de derechas, que la izquierda sociológica del país está demolida y que Podemos, la gran esperanza emergente, por ahora aporta al panorama más sombras que luces. En cualquier caso, el partido damnificado tras el recuento de votos es el Partido Socialista Obrero Español -socialdemócrata de adscripción, con 20 escaños perdidos- y que sufre el acoso de derechas e izquierdas por igual, sobre todo desde el seno de sus propias filas para que quede claro. El dilema central es apoyar o no la investidura de Mariano Rajoy, o que Pedro Sánchez intente formar gobierno reuniendo fuerzas dispersas y difusas de la izquierda en un esfuerzo tan formidable como vano, dado que, en realidad, los socialistas están solos. Solos y asediados, como decíamos, pues sus votantes difícilmente le perdonarían el apoyo a la derecha corrupta que pretende seguir gobernando este país como si fuera su cortijo privado. La otra opción es unas nuevas elecciones para el mes de mayo, con profundo disgusto de los socios europeos, y donde, con casi toda seguridad, el Partido Socialista quemaría sus últimos apoyos. Lo tienen jodido, la verdad.

Bueno, además quiero que este número del Perdigón sirva de recordatorio a su fundador, mi querido amigo Virgilio Mazuela, y a Carlos Gómez, compañero de aventuras periodísticas y amigo del alma, que dio vida y cuerpo a muchos de mis sueños literarios. Desde luego, quiero agradecer a tantos y tantos amigos y colegas estos 15 años juntos y desearles, como poco, otros 75 números. Un abrazo cariñoso, cordial y solidario a todos ellos. Desde esta mi última participación en el Perdigón, gracias a los lectores por la atención prestada a mis humildes columnas. Nos veremos por ahí.

 


En positivo
por Fernando Ortega Barriuso


A los plumillas de esta publicación se nos amontona el trabajo. Nada más y nada menos que con este número celebramos el 75 de la salida de esta revista, que ya es empeño y que representa un esfuerzo meritorio donde los haya. Y dentro de unos meses, los ¡¡40!! años de la inauguración del Ateneo Popular, motor de tantas iniciativas laudables. Y, para no dormirnos en los laureles, hemos tenido recientemente unas elecciones que se han planteado como una Segunda Transición. Ojalá.
Bien, veamos.
Comenzando por el principio, que no es mala fórmula, curiosamente en el primer número de El Perdigón hay un texto de “un tal” A. Barredo en el que se enuncia que “Un hombre es algo más que un voto”, reflexión que tiene toda la actualidad porque, en lo que muchos coincidimos es que, independientemente de los resultados de estas elecciones y de matices y demás, la política no se hace –por supuesto- desde el parlamento y las instituciones oficiales si no, sobre todo, desde la calle, realizada por los ciudadanos, los auténticos protagonistas de la historia. Desde la (Primera) Transición, en la que las luchas obreras, las manifestaciones, las presiones populares ampliaron democráticamente los primeros presupuestos planteados por el régimen establecido y limitaron, de alguna manera, el poder de los franquistas, hasta ahora donde la calle ha hablado, recogiendo el espíritu del 11-M, la presión popular siempre ha estado presente en todos los cambios realmente transformadores.
Como premonitoriamente se decía en ese texto citado, publicado en 2008, “queremos volver al significado, a las raíces de la palabra polis”, espíritu que el 11-M recogió y readaptó dando lugar a mareas y plataformas: “Pienso, luego estorbo”, “Las ideas también son armas”, “Apaga la TV, enciende tu mente”, etc.



“No estamos locos que sabemos lo que queremos”, decían Ketama hace años. La gente somos conscientes de lo que queremos y lo suficientemente inteligentes para comprender  que los cambios profundos requieren mucha cultura, mucha conciencia y mucho diálogo. Tiempo. El mensaje que han dejado las urnas, es lo que se escucha en el día a día de la calle: transformación con los pies en la tierra, mayor participación, diálogo, pluralidad, osadía, inteligencia… Una mirada horizontal, entre iguales, más que una vertical, impositiva y jerárquica. Casi nada. Un buen mensaje que  el número 1 de El Perdigón ya recogía: “Apostamos por la creatividad y la revalorización de la participación directa (…) y por la democratización de las relaciones sociales e institucionales”.
Echando la vista atrás, ese mensaje sigue estando en vigor, pero la realidad ha cambiado. En estos 75 números la sociedad se ha transformado y en la actualidad las fuerzas populares están más consolidadas y potentes. Siguen existiendo la miseria, la injusticia, la represión; se ha ampliado la diferencia de clases, hay una mayor explotación en la clase obrera, y más y más, pero, bueno, en contraposición hay una contestación social mejor estructurada, más fuerte, más eficaz que se demuestra en las calles y en las instituciones, en internet y en ateneos populares, en mareas y en el día a día de muchos ciudadanos que crean bancos de tiempo, asociaciones de memoria histórica, blogs, plataformas ecológicas, plataformas anti desahucios o anti francking, además de profesores, sanitarios, empleados públicos, agricultores, etc., etc., que todos ellos establecen un entramado civil potente, que crece y crece y que planta cara al poder, y del que el 11-M –aquellas acampadas de descamisados tan criticadas- es el símbolo y revulsivo y este Perdigón un resistente y un referente.
No es todo. No es poco. Queremos más… Queda un largo recorrido (Educación, Sanidad, Inmigración, Derechos laborales, Libertad de expresión, laicidad, etc.). Pero estos 75 números del Perdigón son un testimonio de que la relación de fuerzas ha cambiado.
¡A continuar la lucha, el trabajo de base, la mirada horizontal!
Y mientras, ¡Larga vida a El Perdigón!
“El futuro ya está aquí!”, al decir de la poeta polaca Wislawa Szymborska.

 

 

 

Estoy esperando
                que los bosques y los animales
                reivindiquen la tierra como suya.
                Y estoy esperando
                que inventen una forma
                para destruir todos los nacionalismos
                sin matar a nadie
                                               Ferlinghetti

CATALUNYA Y LOS NACIONALISMOS
por Andrés Sorel.

Los nacionalismos, que no son las luchas por la independencia de un pueblo, de uno u otro signo, carecen de ética, son ajenos al diálogo, no se fundamentan en un pensamiento racional. Se envuelven en banderas, músicas, símbolos, tergiversaciones históricas, parafernalia costumbrista que ofician de melopeas enajenantes para ocultar sus auténticos intereses económicos, políticos, sus corrupciones y ambiciones partidistas, y adormecer a las multitudes, enajenándolas y colocándolas a su servicio. No hablamos aquí de la rebelión de quienes fueron conquistados por la fuerza de las armas, sometidos a la esclavitud, desposeídos de sus tierras y riquezas ambientales, hasta de su lengua y cultura, y deciden luchar por su libertad y librarse de los ocupantes imperialistas. Pueblos enteros han conocido y conocen este atropello genocida, y han combatido por librarse de quienes les sojuzgan y exterminan. Ese tiempo, y esa acción revolucionaria, nada tiene que ver con la opereta folklórica de quienes se apoyan en el concepto de patria y nacionalismo -como los explotadores de la democracia- para intentar cambiar las estructuras del poder político e impulsar al tiempo el grito y la acción contestataria para sustituir a sus opresores, con los que siempre han colaborado,  amparados en policías, leyes represivas, iglesias castrantes y medios de comunicación al servicio de los grandes capitales, alineados a su servicio. En los días de hoy otras serían nuestras palabras si, por ejemplo, el pueblo catalán se levantara para reivindicar una nación libre, precisamente, de quienes les vienen explotando, cercenando sus derechos sociales, económicos y culturales, amasando a su costa fortunas incalculables, y emborrachándoles con circos que van de la Virgen de  Montserrat al Barcelona algo más que un club, partidos que llevan décadas en el poder al tiempo que esquilmando sus derechos sociales, recortando sus libertades públicas, deteriorando su vida ciudadana, saqueando sus finanzas públicas que depositan en paraísos fiscales llaman a esos lugares terroristas y apoyando, siempre que lo necesitan, opciones políticas que van del feroz capitalismo al más despiadado imperialismo.
Igual diríamos de políticas y ortodoxias chauvinistas de otras “nacionalidades”, castellanas, andaluzas, extremeñas, gallegas o vascas, que se encubren con otras banderas y mitos para idénticos fines explotadores y latrocinios arrastrados desde Girona a Cádiz, y que en el fondo son todos dependientes de otro tipo de “nacionalidades”, bancos y monopolios industriales y económicos europeos o norteamericanos, que conforman ese auténtico nacionalismo imperialista de la cultura occidental.
Porque, y hablamos de Catalunya por su actualidad seudorebelde nacionalista, no encontraremos en sus fines independentistas ninguna acción encaminada a librarse de sus más auténticos explotadores, económicos e ideológicos, sean fuerzas europeas, yanquis, la Iglesia Católica o la cultura uniforme expandida desde las multinacionales cuyo centro más influyente y dominio más visible se expande desde los Estados Unidos de América.
Buscan un poder propio, no una nación propia que los libere de los últimos y mayores opresores de la economía y cultura mundial. Lo único que desean es poder administrar su “finca”, que llamarán estado independiente, al tiempo que lo sitúan como buen vasallo de las leyes y usos que seguirán dominándoles.
Y hora es de analizar y discutir sobre los conceptos ideológicos que encontramos en las antípodas de esta verborrea, luchar por destruir precisamente las fronteras -que se lo digan a los millones de seres humanos que huyen de las guerras y las hambres provocadas por esos imperialistas que las provocan y les cierran al tiempo el acceso a sus países, rechazan a los pueblos a los que esquilman sus riquezas e imponen leyes cada vez más draconianas a los trabajadores a su servicio destruyen su pensamiento, cultura diferencial, uniformándolos en repulsivas formas de vida -de los deportes a la música, de la comida a su hipocresía moral, de las formas impositivas de la prostitución al bombardeo sobre la manera de vivir de los poderosos que los dominan.
Cegados al conocimiento e intercambio de la mayor parte de los pueblos del mundo, les obligar subliminalmente a englobarse en la unidimensionalidad que destruye no ya las diferencias, sino su propia libertad, historia, y el conocimiento de la singularidad de unos y otros.
Vivir en las irracionalidades religiosas, morales y culturales y hasta en el monopolio de una única cultura del ocio. Al fin reinos de taifas endogámicos para así convertirse en un único súbdito bien adoctrinado, obediente y sumiso: la masa de una única voz en los estadios, plazas públicas, instituciones educativas, vida social.
Difícil resulta, carente de ideas, intelectuales críticos, organizaciones sociales y políticas auténticamente independientes, oponerse a esta melopea enajenante y bochornosa, en su lenguaje y en sus fines, que desde Barcelona o Madrid anonada, estupidiza y conduce a la abulia o el exterminio mental. Y más en tiempos del poder empresarial sobre los medios de comunicación y las políticas culturales. Como explica acertadamente Umberto Eco:
“Es justamente porque existen las multinacionales por lo que la idea de la revolución del Che Guevara ha devenido imposible... Cuando se vive en un universo en el que un sistema de intereses productivos se vale del equilibrio atómico para imponer una paz injusta y poner en órbita satélites que se vigilan recíprocamente, la revolución nacional es imposible de hacer porque todo se decide en otro lugar. La lucha se desarrolla entre grandes fuerzas y no entre demonios y héroes”

Y esas grandes fuerzas se encuentran, para el poder catalán o madrileño, situadas en Alemania y Bruselas de un lado, Washington -fundamentalmente- de otro, no en simples y patéticos títeres y sus acólitos de partidos aliados, , como estos día pueden ser los Arthur Mas y Mariano Rajoy,  de turno.
La vergonzosa escritura de la falsa historia. Como si uno, por ser castellano, defendiera a los nefastos Reyes Católicos, la Inquisición o un andaluz a la duquesa de Alba y el latifundio, todos ellos, eso si, envueltos en trapos de colores que llaman banderas y folklores propios.
Léase a Marco Aurelio, más de veinte siglos nos contemplan, te llames Junqueras o Albiol, Forcadell o un tal Sánchez, al fin extremos y tan opuestos e iguales como radicales sacerdotes de rituales nefastos:
Mi ciudad y mi patria, en cuanto Antonino, es Roma, en cuanto hombre, el mundo. Así pues sólo lo que es útil para estas ciudades es bueno para mi

Todo nacionalista nace y vive esclavo de los símbolos: carece de razón

 

 

 Entrevista a...Virgilio y Carlos

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FE DE ERRATAS
Queremos pedir disculpas ,pues en la edición de papel
se ha escrito mal el apellido de uno de nuestro queridos protagonistas
El apellido de Carlos es Gómez y no López como apunta sobre papel.
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Hemos llegado al nº 75. En estos años de andadura caras nuevas se han incorporado: Marcos, Eri, Rufino, Chema, Fernando, Carlos, Elvira, Nati y siguen algunas de las viejas como Rubén, Ángel, Álvaro y otras que nos han dejado como nuestro amado Virgilio y nuestro entrañable amigo Carlos Gómez . En este número queremos dar voz a los que partieron, queremos que estén presentes, ya que fueron dos pilares que marcaron un camino que hoy seguimos recorriendo, teniendo presente en nuestra mente y en nuestros corazones las enseñanzas y el ejemplo de unas vidas que jamás se borrarán de nuestra memoria. 
Para realizar esta entrevista hemos tenido que recurrir al Vaticano y solicitar una audiencia Papal  (previo pago de 5.000€) con el fin de que nos proveyeran de un salvoconducto para  entrar en cielo VIP donde se encuentran aquellos seres que por su buen hacer en la tierra alcanzan el grado de casi santos.
Detrás de la tumba de San Pedro una puerta secreta  nos introduce a un túnel. Una vez dentro un rayo de luz nos empuja a una Sala de Audiencias, donde somos cacheados por Ángeles Celestiales que portan espadas láser y pistolones como los de Clint  Eastwood.
Un vozarrón seco y ronco avisa: ¡Que pasen los siguientes!
Pedro: Según el salvoconducto, vosotros sois de Burgos y queréis entrevistar a Virgilio Mazuela y a Carlos López, está bien.  Tenéis dos horas para estar con ellos. Sentimos no poder dejaros más tiempo, pero estamos en alarma 5 y a las cuatro de la tarde se da toque de queda.
Pedro: ¡Ángel Jeremías!  Llévelos al despacho de Virgilio y Carlos.
Jeremías.- Pum, Pum, ¿da su permiso?
Virgilio. Pase.

Jeremías.- Le traemos dos terrícolas que quieren entrevistarle a usted y a Carlos.
Virg.- ¡Pero, coño! Si son Rubén y Ángel. Dadme un abrazo. Pero ¡qué alegría! ¡Quién iba a pensar veros por aquí! Supongo que estaréis de paso… porque muertos no estáis, no lleváis la corona celestial.

Rubén.- De momento no, aunque a alguno no le queda mucho.
Virg.- Jodo, Rubén. Cómo las tira.

Ángel.- Verás, Virgilio. Estamos aquí porque vamos a sacar el número 75 del Perdigón y queríamos entrevistaros a ti y a Carlos, con el fin de que estuvieseis presentes en este número. Además, como vosotros estáis llevando el archivo de todo lo que pasa en la tierra, nos podéis contar algo de lo pasa en las altas esferas de la tierra. Pero, Virgilio, ¿dónde está Carlos?
Virg.- Está en la Sala de Juegos. Ayer llegaron dos de Gamonal y están echando una partida al MUS. Ya sabéis cómo le gusta a Carlos la partida. Según me ha dicho tenía ganas de que vinieran estos dos porque la última vez que jugó con ellos en el Bar JOSE le ganaron y, nada más que les vio llegar, les dijo: ¡Ay, cabronazos, ahora jugamos la revancha!

Rubén: Pero al Mus juegan cuatro. Dos de Gamonal, Carlos y falta uno.
Virg.- Carlos tiene de compañero, bueno, en este caso compañera, a la hija del ángel Jeremías. Parece que se ha liado con ella y le ha enseñado todos los juegos terrestres y ella le está enseñando los Celestiales.

Rubén.- Y, ¿cómo son los juegos Celestiales?
Virg.-  Los juegos en el Cielo están relacionados con el amor.

Ángel.- Pero el amor… ¿de amor entre hombre y mujer?
Virg.- Ese también. Aunque no solo. Tenemos el de Santa Teresa, el de San Juan de la Cruz, el de San José, el de la Preysler y Vargas Llosa y el Kama-Sutra, que es el que ha elegido Carlos.

Ángel.- Coño, Virgi. Cuando yo venga (que ya no tardaré mucho) puedo elegir ese.
Virg.- Puedes, pero con la abuela de la hija del ángel Jeremías que es de tu edad. Por ahí viene Carlos.
Carlos.- Pero leches. ¡Qué alegría veros! ¡Si todavía no estáis en la lista de esta década!

Ángel.- ¿Yo tampoco estoy en esa lista?
Carlos.- Estaba mirando la lista de Rubén. La tuya luego la miro.

Virg.- Bueno, ahora que estamos los cuatro podemos empezar la entrevista. Antes, Carlos, te pongo en antecedentes. El próximo Perdigón es el nº 75 y quieren que nosotros participemos.
Carlos.- Por mí, no hay inconveniente. ¿Por dónde queréis empezar?
Rubén.- Al entrar, Pedro nos ha dicho que solo podemos estar dos horas, ya que están en alarma 5 y que hay toque de queda.

Carlos.- Nuestro servicio secreto LATIA tiene sospechas de que puedan llegar infiltrados del cielo de Alá y preparar algún atentado.
Virg.- Según documentos que les hemos incautado. No solo quieren Al Ándalus, quieren toda la tierra que pisan los cristianos y pensamos que después querrán el cielo de los cristianos. Y Dios Padre y Trino ha mandado una delegación y les ha dejado claro que si vuelven a las andadas, les quita el cordero.

Ángel.- ¿Y qué tiene que ver el cordero con este lío?
Carlos.- Tiene que ver mucho. Venid  aquí, os voy a poner el video de cuando Mahoma andaba por la tierra. Mirad, estamos en el año 800. Mahoma empieza la primera intifada y se lía a matar cristianos sin ton ni son y a poner en duda al Hijo de Dios Padre. Dios Padre le dijo: “Quieto, Mahoma, no la líes más. No te metas en mi corral que me las vas a pagar”. Y dicho y hecho. Como Mahoma no hizo caso, Dios se hartó y dijo: “¡A la mierda! Quitarles todos los cerdos y que solo coman camello y cordero. Parece que ahora la Cámara de Dioses de los siete Cielos les ha dado un ultimátum: Si siguen desoyendo los mandatos de la Cámara, les quitarán el cordero… y que solo coman camello.

Ángel.- Pero Carlos. Nosotros también les estamos dando para el pelo. Quizás si no hubiéramos causado tanto dolor y tanta rabia con nuestros crímenes legalizados hoy ellos vivirían felices.
Virg.- Por descontado, amigo Ángel. Te voy a poner unos videos donde mostramos los sufrimientos. Mira, aquí tienes los atentados de las Torres Gemelas, de Atocha, de Londres, y de París. No  cabe duda que esto supuso un dolor colectivo en estos países. Durante un corto periodo de tiempo el dolor colectivo fue grande, después se fue diluyendo, quedó el dolor de los afectados. Ahora mira este otro: Palestina, Afganistán, Irak, Libia, Líbano, Siria, etc. En estos países el dolor y la angustia es permanente, día a día, mes a mes, año a año y el sufrimiento no cesa. Países antes vivos, con seres humanos con anhelos y esperanzas igual que vosotros, hoy se ven colectivamente e individualmente rotos, desesperados, hambrientos, sin hogar, sin futuro huyendo del país al que aman. Rechazados por unas mal llamadas democracias, cuyos gobiernos inventaron los Derechos Humanos para que los cumplan otros, pero no ellos. Es la hipocresía, la codicia, el poder, el odio lo que hoy está moviendo al mundo. Esto, amigo Ángel, no puede acabar bien.

Ángel.- Después de ver esto le entran a uno ganas de dejar la tierra y venir con vosotros.
Virg.- No tengáis prisa por venir, que vuestro sitio de momento está allá abajo.

Ángel.- ¿Pero, tú y Carlos, que tenéis acceso a Dios padre y a Dios hijo, no podéis hablar con ellos para que echen una mano?
Virg.- Ya hablamos, pero a Dios padre todavía le dura el cabreo por la muerte del hijo. Ha dejado claro que mientras en la tierra estén Bush, Aznar, Rouco Varela, los Méndez Pozo de turno y el Banco Ambrosiano, él no manda a nadie. Si el pueblo llano, cristiano, apostólico y romano no puede acabar con tanto rufián… pues que se jodan. Aunque hay una cosa que le puede hacer cambiar de idea y es lo del Cambio Climático.

Rubén.- Ahí, ahí le duele.
Carlos.- Le duele pero mucho. No hace más que decir, ¡me están fastidiando la obra! Como sigan así les mando un meteorito y acabo con todos, hombres, pájaros, peces y todo bicho viviente.
Virg.- Bueno, dejad el cielo paz y hablemos de vosotros. Así que habéis llegado a nº 75, quién lo iba a decir. Con lo pitoflautas que sois Rubén y tú. Si seguís así, pronto alcanzaréis al Diario de Burgos. Méndez Pozo estará contento de teneros como socios preferentes. Ya comparte con vosotros las esquelas, ¿o lo quiere para él solo, como hacía antes?

Ángel.- Desde que tú nos dejaste solo nos ha dado una esquela de las pequeñitas, de las de 30 euros. Además, nos ha quitado la cesta de Navidad y de los beneficios nada de nada. Dice que a cuenta del fracasado Bulevar no levanta cabeza. Estamos en conversaciones con El País y La Razón por si el Diario nos manda a freír espárragos.
Carlos.- Esperad un momento. Mira, Virgilio, ayer llegó una anciana que ha dejado 100.000 euros para misas. Podríamos hacer un pequeño chanchullo y darles algo.
Virg.- ¿Y la vieja donde está? Tráela y vemos cómo respira.
Carlos.- Respira muy mal. Desde que llegó no hace más que rezar por Franco, José Antonio y por Escrivá de Balaguer.
Virg.- Es que San Pedro es la hostia, deja entrar a cualquiera. Ahora no os podemos decir nada pero no os preocupéis, algo haremos.

Ángel.- Yo creo que hasta la alubiada de Rufino llegaremos mal, pero llegaremos. Con la alubiada sacamos para dos números del Perdigón y así vamos tirando.
Rubén.- También, si de una puta vez Marcos saca las oposiciones y Eri acaba lo de tornero y los dos se ponen a trabajar, algo darán, digo yo.

Ángel.- No cuentes con ello Rubén. Con tal de que no pidan, vale.
Rubén.- Cambiando de tema. Tú, Virgilio, como buen libertario, nunca votaste. ¿Qué crees que debemos hacer nosotros?  Ya que Marcos, Rufino y Eri quieren votar y Rubén y yo decimos que no.

Virg.- ¿Y qué argumentos alegáis unos y otros?
Ángel: Ellos dicen que a través del voto se pueden cambiar muchas cosas y que es una oportunidad para echar a los neofranquistas y a los socialdemócratas. Vosotros desde aquí arriba,  ¿cómo lo veis?
Virg.- Nosotros desde el cielo decimos que para cambiar la sociedad hay que cambiar al ser humano. Hay que construir algo nuevo alejado lo más posible del sistema. Hay que ser dueños de vuestras vidas, no delegar en otros aquello que os atañe. El PODER moldea al individuo, le sitúa por encima del resto. Llega un momento que la lucha no es por construir algo nuevo, al final es por mantener el sillón, por mantener el poder y los privilegios, amigos Rubén y Ángel. Seguid así que los falsos profetas no os aturdan con su verborrea. Cuando yo andaba por la tierra ya se decía: Si la democracia burguesa que padecéis sirviese para cambiar el mundo, los poderosos ya la habrían prohibido.

Rubén: Hombre, Virgi, mejor es tener esta democracia que no una dictadura.
Virg.- No es cuestión de elegir entre dos males. Lo que hay que elegir es lo bueno. Aquello que supere lo malo y lo muy malo. Si os conformáis con lo menos malo, al final lo bueno quedará tapado, oculto en las cloacas de lo menos malo.

Ángel: Joder, Virgilio, sigues igual de libertario que cuando estabas en la tierra. Aquí en el cielo, ¿cómo os organizáis?
Virg.-  Como Dios nos da a entender. Me explico. Aquí no hay partidos, la organización es la asamblea, que es la que decide. Lo que pasa es que el tiempo no es como en la tierra, 3.000 años en el cielo son como 4 años terrestres. Eso sí, cualquier grupo puede convocar asamblea, claro está, siempre que lo apruebe el Consejo de Sabios del que yo y Carlos formamos parte. Precisamente dentro de 25 años (que es como 1 año terrestre) la derecha celestial encabezada por Escrivá de Balaguer y Blas Piñar han convocado una asamblea. Quieren hacer una Opa hostil contra San Pedro porque dicen que está dejando entrar a rojos y anarquistas con el fin de que le voten en la próxima asamblea.

Rubén: Vamos, que tenéis el mismo lío que nosotros.
Carlos.- Oye, Virgilio, que solo quedan 5 minutos para el toque de queda y ya sabes que los santos mártires de Alá pueden liarla.
Virg.- Mejor que bajéis a la tierra. Y decid a Méndez Pozo de mi parte, que os dé la cesta de Navidad. Que no sea tacaño. Que ya lo tendremos en cuenta dentro de poco. Decidle también que, en la ficha de entrada que le dé Pedro, ponga en la casilla de actos buenos: una cesta de Navidad a los del Perdigón y los 20 euros que ha mandado a la Asamblea de Parados para que pasen las Navidades.

Ángel.- ¡Qué pena Virgilio marcharnos, con lo a gusto que estamos con vosotros!
Virg.- No estés triste Ángel y tú Rubén tampoco.  Venga démonos un abrazo y a ver si llegáis a los 100 números.
Carlos.- Una cosa, Ángel. Dile a Miguel que no siga echando órdago a pares con dos ases, que así no puede ganar.
Selfie de Carlos Virgilio y Dios ,el del Jueves, 

Con lágrimas en los ojos bajamos a la tierra el día de Gracia del Señor 11 de diciembre festividad de San Daniel, nombre hebreo que significa “Mi Señor”. Cuenta la tradición que el Rey Darío le tenía en gran aprecio, pero escuchando falsas acusaciones lanzadas por el Partido Popular, le tiró al foso de los leones. Estos, a pesar de estar hambrientos, se sentaron a los pies de Daniel y juntos refundaron el Partido Republicano de Burgos. Realizando el milagro que le llevó a los altares: Hacer navegable el Río Arlanzón. Santo Varón que a los altares llegó.

 

Silencio, se maltrata

                                                                                                                                         LA MORADA


Miguel Lorente, exdelegado del Gobierno para la violencia de género adscrito al Ministerio de Igualdad en abril de 2008, ha escrito recientemente sobre la violencia contra las mujeres afirmando que la historia del machismo está llena de ausencias y silencios; ausencia de las mujeres en la construcción de una cultura a imagen y semejanza de los hombres, y silencio en las injusticias cometidas en nombre de la desigualdad.

Hace años, en plena Guerra del Golfo, llegaba una crónica de Francisco Peregil sobre los bombardeos de Bagdad. Todo era terrible en el relato sobre cada uno de los ataques, pero entre toda esa destrucción hubo algo me impresionó: El "silencio que quedaba entre cada una de las bombas".

Silencio... El silencio puede ser terror cuando esconde la realidad, cuando la envuelve entre momentos que niegan lo ocurrido y lo que va a suceder a continuación, o cuando hace que todo transcurra como un parpadeo que muestra justo lo que no es verdad... Por eso, al final, el silencio atrapa, porque quien lo vive queda retenido en un espacie de aparente normalidad que pone en duda lo sucedido, y que, incluso, llega a presentarse como liberación de lo vivido.

El maltratador juega con las palabras que culpan a la mujer por la violencia que sufre, y con los silencios que la niegan. Y la sociedad actúa del mismo modo al guardar silencio entre cada uno de los homicidios, al mostrar esa aparente normalidad entre los asesinatos, y ocultar que entre cada uno de ellos hay maltratadores que están preparando el próximo crimen, al igual que entre cada bomba hay quien carga el cañón para volver a dispararlo.

Y el silencio es pasividad, es distancia, es ausencia... En un reciente estudio realizado por el Ayuntamiento de Málaga, prácticamente el 50% de los hombres manifiesta que no actuaría si viera a un amigo maltratar a su pareja; y en otro estudio del Centro Reina Sofía, el 30% de los jóvenes refiere que cuando una mujer sufre violencia por parte de su pareja es porque ella habrá hecho algo. La soledad levantada por el silencio es la que lleva a que sólo denuncie un 20% de las más de 700.000 mujeres que sufren violencia cada año, y a que un 80% de las asesinadas nunca hubiera tomado la palabra para denunciar la situación que acabó en su homicidio.
Hablar sólo de los homicidios que produce la violencia de género es callar sobre todo lo que los origina, y dar entrada a la palabra falaz de quien ha escrito el relato sobre el silencio de la realidad. El problema de la violencia de género no está en los 700.000 maltratadores ni en los 70 homicidas, el problema está en el machismo que los alimenta a todos ellos y al resto de los hombres, que sin llegar a ejercer la violencia se mantienen a distancia y en silencio en espera de lo que suceda, y luego, cuando se produce una agresión, continúan en el silencio y en la distancia, tal y como ha mostrado la encuesta del ayuntamiento de Málaga.

El silencio no es neutral, si no nos posicionamos de manera crítica contra el machismo y su violencia, las mujeres continuarán sufriendo sus golpes y la sociedad seguirá viviendo bajo la injusticia de la desigualdad.

Debemos tomar la palabra, la voz, la música, el sonido... para romper el silencio que ha protegido a los agresores y atrapado a las víctimas. Ese cambio de actitud es la esencia de una nueva campaña que se pone en marcha desde la Unidad de Igualdad de la Universidad de Granada bajo el lema, "Ni un minuto de silencio". Ya basta de "minutos de silencio" que ocultan a los agresores y al machismo que los mueve, no podemos responder con silencio al silencio que imponen los maltratadores, tenemos que romper su argumento y deshacer su trampa.

Por eso vamos a cambiar el silencio por palabras, la ausencia por presencia, la pasividad por acción, la distancia por cercanía. Sustituiremos la posibilidad por realidad, la injusticia por justicia, la soledad por compañía, la mentira por verdad. Haremos de la teoría por práctica, del guiño mirada, de la renuncia denuncia, de la pesadilla sueño, y de la desigualdad Igualdad. Para ello necesitamos tu voz, tu palabra, tus gritos, tus sonidos, tu ruido, tu “no-silencio”… Machismo es tiempo y silencio, y ya no hay que darle ni un minuto de silencio más.


 PORTADA CENTRAL


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